Hacía Otro Paradigma Educativo

No a la violencia sexual. No a la violencia física. No a la violencia psicológica. No más violencia contra la mujer

Hacía Otro Paradigma Educativo

Las personas fueron creadas para ser amadas y las cosas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos es que las cosas están siendo amadas y las personas siendo usadas.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Nunca más llamaré puta a otra mujer. Nadie podrá convencerme en la calentura de no usar condon. Jamás me emarazaré por tener a un hombre a mi lado.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

"La igualdad no significa que todos tengamos la misma riqueza, sino que nadie sea tan rico como para poder comprar a otro ni que nadie sea tan pobre como para verse forzado a venderse"

domingo, 28 de junio de 2015

“Es ridículo atosigar a los niños con exámenes y notas”

Fuente: Cinco Días
Por: Manuel G. Pascual

  • Christopher Clouder, pedagogo y escritor
  • "La educación convencional ya ha agotado su ciclo"
  • "Los deberes deben potenciar las aptitudes, no esclavizar"


En las escuelas Waldorf los alumnos son quienes marcan los ritmos. Aprenden a leer pasados los seis años, no tienen exámenes y reciben una sólida formación musical y artística. Su rendimiento académico cuando se incorporan a la universidad está, dicen, por encima de la media. Especialmente popular en su Alemania natal y en los países escandinavos, también es conocido por convencer a muchas estrellas de Hollywood. Christopher Clouder (York, 1946) es uno de los máximos expertos en este método. Dirigió durante 12 años el Comité Europeo Educativo Steiner Waldorf. Desde 2009 encabeza la Plataforma para la Innovación en Educación de la Fundación Botín.


“Tecnología sí, pero en un entorno controlado”

¿Es partidario de la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas?Toda tecnología aporta ventajas e inconvenientes. Debemos pensar bien cómo encaja cada una en la vida del niño. ¿Está bien que un crío de cuatro años pase horas ante una pantalla? No es sano, puede ser manipulado, se puede aislar de los demás… Ese es el lado negativo: el positivo es que nos acerca a los demás y tenemos muchos contenidos disponibles allí donde estemos. La cuestión es cómo usar la tecnología en el beneficio de los pequeños. El entorno debe ser controlado.

¿Qué papel deben jugar los deberes en la enseñanza?

Este es un tema muy controvertido [risas]. Creo que llevarse a casa algo de deberes está bien, siempre y cuando no sean excesivos. Su función debe ser potenciar, no esclavizar: los niños ya pasan suficientes horas sentados en los pupitres. Lo ideal sería que los deberes enseñasen al niño a aprender. También necesitan hacer otras cosas: tocar instrumentos, hacer ejercicio, jugar, aburrirse…

¿Qué hay de los padres? ¿Se implican todo lo que deberían?
Las escuelas son comunidades, y los padres, quieran o no, forman parte de ellas. Quien tiene hijos está en constante aprendizaje, eso es seguro. Y eso no siempre es fácil. Deberían perder el miedo a consultar cosas con los maestros.

¿El hecho de que existan pedagogías alternativas significa que la educación tradicional falla?

Creo que el sistema convencional ya ha cumplido su ciclo. Procede del siglo XIX y estamos en el XXI. Nuestros hijos esperan algo distinto de la educación. No critico el sistema actual, no digo que esté todo mal, pero sí creo que hay que evolucionar.

¿De qué modo?Para empezar, hay que incidir más en la autoexploración. En vez de seguir programas rígidos, los maestros deberían tratar de ser más auténticos. También hay que redefinir la relación que mantenemos en clase con los alumnos. Lo resumiría diciendo que la educación debe quedar al servicio de los niños, y no al revés. Necesitan que se les estimule la creatividad, el coraje y el trabajo en equipo tanto o más que asimilar determinados conocimientos. ¡Piense que casi todo lo que uno puede preguntarse está ya disponible en internet!

Hay quien asegura que dejar demasiada libertad al niño puede ser contraproducente para su educación.Más que darles libertad, lo que hacemos es respetarlos. Los niños son sensatos. Saben lo que es bueno para ellos, lo que es sano. Eso no se debe confundir con hacer que asuman responsabilidades desde muy temprano. Nosotros somos los adultos: les escuchamos, pero somos quienes decidimos. Lo ideal es que los pequeños sean co-creadores de su entorno. Es muy importante que disfruten su niñez, un periodo que cada vez acortamos más: la pubertad se ha avanzado dos años y medio en el último siglo.

Algunos expertos consideran ridículo compartimentar el conocimiento en asignaturas. ¿Qué opina usted?
Creo que lo que hacemos es triste. Estamos creando un entorno competitivo para los niños desde bien pequeños, cuando para ellos lo natural es cooperar en vez de competir. Es una lástima que la obsesión del sistema sea convertir a los niños en unidades económicamente operativas en el menor tiempo posible. Eso va contra su derecho a desarrollarse como persona. Le puedo asegurar que, aunque no se le presione con plazos, un niño aprende, y lo hace rápido. Atosigarles con exámenes y notas desde pequeñitos es ridículo.

Mucha gente no concibe una escuela sin exámenes.

En los centros Waldorf los niños pasan pruebas: se les ponen retos y deben hacerlo cada vez mejor. No se trata de competir con los demás, sino con uno mismo. Ese espíritu de autosuperación dura para toda la vida. Los exámenes propiamente dichos tienen sentido cuando son más mayores.

El arte y la música tienen mucha importancia en la pedagogía Waldorf. ¿Por qué?
Porque es una parte importantísima del desarrollo personal. Aportan armonía. Cuando se les deja solos, los niños dibujan, cantan, saltan, se mueven. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué? El movimiento genera sinapsis en el cerebro, estimula las conexiones neuronales. Todas las artes implican movimiento. En los últimos años se ha demostrado, además, que los niños con una educación artística rica tienen mejor salud mental, menos abandono escolar, menos propensión al consumo de drogas y mejores resultados académicos.

La increíble historia de Pachi Tamer, el creador argentino de "Un sueño por un dólar"

Fuente: La nacion
Por: Diego Yañez Martinez

  • Retrata a personas que viven en la calle y los ayuda a conseguir trabajo y lugar para dormir; tiene más de 23 mil seguidores en Instagram

Pachi Tamer. Foto: Nacho Barraza

Tomó su auto y con apenas unos dólares se fue a recorrer la ruta. En el medio recogió a un hombre en situación de calle y vivió con él un mes. Le compró ropa, lo ayudó a confeccionar un currículum y le consiguió trabajo en un día.

La vida de Hugo Tamer, conocido por todos como "Pachi", podría servir de guión para una película. No es un rockstar, aunque tiene miles de seguidores en las redes sociales. Publicista, fotógrafo y emprendedor argentino, de 45 años, fundó una ONG que retrata a la gente en situación de calle y los ayuda a conseguir un trabajo, un techo, una rehabilitación, o el reencuentro con su familia.

"Toqué fondo", pensó cuando en el transcurso de pocos meses su mujer le pidió el divorcio, tuvo que abandonar su casa y separarse de su pequeña hija, Helena, que entonces tenía un año y medio. Sus padres además sufrieron un accidente automovilístico. Su papá estuvo diez meses en coma y murió; su mamá tenía todos los huesos rotos y no podía levantarse de la cama.



Pachi Tamer le saca fotos a personas en situación de calle, sube las fotos a su cuenta de Instagram y cuenta sus historias. Foto: Pachi Tamer
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Estaba solo. Vivía en Austin, en los Estados Unidos, y le costaba conciliar el sueño por las noches. Un conocido lo asistió y lo dejó dormir en el sillón de su casa. Seguía trabajando en una agencia de publicidad, aunque la calma llegaba en sus ratos libres. Sin saber con qué se encontraría, sacaba su cámara y fotografiaba a personas desconocidas. Detrás de cada rostro- se decía a sí mismo- había una historia que merecía ser escuchada.

"Me encontré, en apenas unos meses, con una situación caótica. Estaba atravesando momentos muy difíciles y además estaba en un país que no era el mío. Un día le ofrecí un dólar a un hombre que estaba en la calle para sacarle una foto. Empezamos a hablar y algo cambió en mí. Esa conversación me dio contención y me hizo dar cuenta que no estaba tan jodido como pensaba. Mis problemas al lado de los de él se hicieron pequeños y me sirvió para valorar todo lo que tenía",

Ese fue el surgimiento de One Dollar Dreams. Tenía más de 5000 seguidores en la aplicación de fotos Instagram y pensó que si cada uno le donaba un dólar podría ayudar a una persona.

UNA CHARLA QUE CONMOVIÓ

Cuando "Pachi" se desnudó, el auditorio enmudeció. La charla que brindó el año pasado en TEDxRosario pronto superó las 100 mil visitas. "Me compré zapatos nuevos y se los quería mostrar", empezó diciendo. Vestía un pantalón sucio y gastado, un saco que le quedaba grande y una barba que apenas dejaba entrever sus ojos negros.

Pachi quería demostrar que no importan las apariencias. "Cuando estaba en Buenos Aires estudiando publicidad, en la facultad, nos dieron un ejercicio que consistía en cambiar algo en la calle para ver cómo reaccionaba la gente. Me fui vestido igual que hoy al Obelisco y cuando los autos paraban en los semáforos en vez de pedirles dinero les daba un peso. Comprobé los prejuicios de la gente porque subían la ventana y pretendían que no estaba, que no existía", siguió su alocución.

En su vida sufrió momentos económicos límites. En el 2001 lo golpeó la crisis y se quedó sin empleo. Sin saber inglés decidió viajar a Londres con sólo 1000 dólares y una bicicleta. Vivió un año, trabajó lavando platos en un restaurante brasileño e instalando aires acondicionados, hasta que fue deportado.

"Viajé a Europa a los 30 años sin un peso. Por momentos la pasé muy mal, pero me hizo fuerte y me enseñó a ver desde otra perspectiva todo. Haber nacido de un lado o de otro de la frontera es aleatorio y lo mismo pasa por tener o no dinero", cuenta a este medio.

Haber nacido de un lado o de otro de la frontera es aleatorio y lo mismo pasa por tener o no dinero

Cuando volvió a Capital Federal consiguió empleo en una importante agencia de publicidad. Dos años después fue contratado como creativo en los Estados Unidos. Se puso de novio, se casó y tuvo una hija. En el 2010 sus papás se accidentaron cerca de Santiago del Estero y se separó de su mujer.

En un momento sintió que había perdido todo y -según dice- fue entonces que sintió la necesidad de reciclarse como persona y valorar todo lo que en la sociedad actual se ve como residuo.

EL CONTACTO CON LA GENTE
"A partir de ahí me enfoqué en hacer retratos de la gente de la calle. Encontré en ellos la familia y el apoyo que me faltaba. Empecé a ganar seguidores. Un día me encontré con un señor. Le di un dólar y le saqué una foto. Antes de irme me dice: «¿Sabés que me gustaría hacer antes de morirme? Ir al Octoberfest». Nos reímos los dos"

Pachi recuerda que el hombre era descendiente de alemanes y le contó que siempre soñó con viajar ahí. Fue entonces que pensó que si cada uno de los 5000 seguidores que tenía en Instagram donaba un dólar podía cumplir su sueño e incluso escribir un libro con la experiencia. "La respuesta fue inmediata. Una mujer en Tokio puso 100 dólares y un en Sudáfrica cinco... Así empezó todo", expresa.

Una de las historias que más le impacto a "Pachi" fue la de Alex. Un amigo al enterarse la muerte de su papá lo invitó a Colombia. En Medellín estaba esperando para tomarse con un colectivo cuando vio a un joven de unos 35 años sentado en una vereda. No podía parar de llorar y se tapaba el rostro con sus manos. Su pie izquierdo sangraba, pero eso poco importaba. Había recaído en las drogas. En su mano tenía un papel con una dirección: era el centro de rehabilitación que había abandonado porque no podía afrontar sus costos.

Alex estaba empapado. Era adicto al basuco (una droga muy parecida al paco). Le habían robado la guitarra con la que se ganaba el dinero para sobrevivir día a día tocando en los colectivos y las zapatillas. Estaba desesperado. Pachi- junto a sus seguidores de Instragram- afrontaron el costo para su recuperación. La clínica salía 200 dólares por mes.

PROYECCIONES
Hasta el momento Pachi viajó por seis países (El Salvador, México, Uruguay, España, Colombia y Estados Unidos) sacando fotos, contando historias y dando conferencias. Tiene más de 23 mil seguidores en Instagram. El año pasado estuvo nominado en los Estados Unidos a mejor creativo extranjero. Suele ser también modelo de una importante marca de ropa argentina y como si fuera poco está en negociaciones para hacer un reallity show. La idea es hacer diez capítulos, uno por país, y al final de cada episodio cumplir un sueño.

"Hacer los retratos de la gente e involucrarme en lo social me sirvió y me sigue sirviendo a nivel personal. Estoy feliz que esto vaya tomando forma. Trato de usar las herramientas de mi profesión para "vender" sueños. No creo en la anarquía, para mí los cambios se pueden generar desde adentro. Con todo esto me replanté mi carrera y le pude dar sentido a lo que hago", dice.

DATOS DE CONTACTO
Instagram de Pachi Tamer: cachafaz
Proyecto One Dollar Dreams:http://one-dollar-dreams.com/.

sábado, 27 de junio de 2015

Daniel Goleman: 'La atención es un músculo que se debe entrenar'

Fuente: El mundo
Por: Laura Fernández
  • 'Vivimos en un mundo donde es casi imposible centrarse'
  • 'La meditación ayuda a entrenar el músculo de la concentración'
  • 'Cuando hacemos varias cosas, no las hacemos igual de bien'
  • 'Los videojuegos pueden ayudar a los niños a centrar la atención'
El psicólogo estadounidense Daniel Goleman. |
El psicólogo estadounidense Daniel Goleman. | 



Como una humilde estrella de cine, Daniel Goleman, el californiano de barba blanca que una vez fue periodista de The New York Times y acabó convertido en el gurú de la Inteligencia emocional, el best seller que le catapultó a la fama mundial, irrumpe en la terraza del lujoso hotel barcelonés en el que se aloja con una sonrisa confiada. 
Está prestando atención a cada detalle, como el guardia de seguridad que protagoniza la microhistoria con aspecto de parábola que abre su último libro, Focus (Kairós), un ensayo que se sumerge en el mundo de distracciones contemporáneo y trata de salir ileso. ¿Cómo? Apostando por la concentración. Y, por qué no, por la meditación. "En parte puedo seguir mis propios consejos porque practico la meditación", confiesa este psicólogo de 67 años, quien, gracias a que su madre fue trabajadora social especializada en psiquiatría, creció rodeado de libros que trataban de descifrar lo que esconde la, en sus palabras, "misteriosa mente humana".

¿Cómo centrar, focalizar, nuestra atención en la sociedad de la sobreinformación actual, en la que todo (tu móvil, tu correo electrónico, la propia televisión, cada vez más interactiva) exige una respuesta y una respuesta, además, rápida?
La razón de que haya escrito este libro es precisamente esa. Vivimos en un mundo en el que es prácticamente imposible prestar atención a algo, una sola cosa, por vez. En ese sentido, es el momento más difícil de la historia de la humanidad. Y lo único que puedo decir es que la atención es un músculo de la mente y que, como tal, se puede ejercitar con el fin de fortalecerlo.

¿Puede ejercitarse la atención entonces como cualquier músculo?
Claro. Y hoy más que nunca necesitamos llevarlo al gimnasio.

¿Cómo se hace algo así?
Para empezar, debemos asumir que la mente sólo puede centrarse en una cosa a la vez. A menudo creemos que el cerebro es multitarea, pero no es cierto. Cuando hacemos varias cosas a la vez no las hacemos igual de bien. Y si sufrimos una interrupción, si estamos, por ejemplo, escribiendo un artículo y recibimos un correo electrónico, si nos detenemos a leerlo y contestarlo, nos costará diez minutos volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo. La concentración es el camino y la meditación puede ayudarnos a alcanzarla con mayor facilidad, a entrenar, como decía, el músculo.

¿Cree que si la sociedad se rigiera por un sistema que no fomentara nuestras inseguridades como lo hace el capitalismo, un sistema que no nos exigiera atención constante, tendrían el mismo éxito sus libros?
No, claro. Si la sociedad actual se rigiera por un sistema no capitalista no sólo no se venderían mis libros, sino que no se vendería ningún libro y yo sería granjero o algo por el estilo (se ríe). Ésa es la respuesta fácil, la difícil tiene que ver con algo muy arraigado a la naturaleza humana, que es nuestro deseo de mejorar. No creo que las personas que diseñan tabletas, smartphones y ese tipo de cosas sean conscientes de las consecuencias adversas de aquello que intentan vendernos. En lo único en lo que piensan es en hacer dinero, y en hacerlo conectando a la gente. No piensan, por ejemplo, que esa conexión virtual nos aleja de las relaciones reales, del contacto directo, cara a cara.

Además de las redes sociales, habla en Focus de los videojuegos, de cómo pueden ser muy útiles para aprender a concentrarnos...
Cierto, pueden serlo. Un niño que juegue a la clase de juegos que consisten en disparar a enemigos, aprenderá a estar alerta y su capacidad de concentración crecerá, de manera que si, de mayor, quiere desempeñar una tarea como la del controlador aéreo, jugar le habrá venido bien, porque estará más preparado a la hora de detectar cualquier peligro que alguien que no ha jugado nunca a ese tipo de juegos. Pero, por otro lado, esos juegos pueden hacer sentir al niño que vive en un entorno hostil, lo cual resulta negativo para su desarrollo social.

¿Considera que la atención está infravalorada?
Sí. No somos conscientes de lo importante que es la atención. Es parte esencial de todo lo que hacemos. Si no estás atento, probablemente no puedes acabar ni una conversación, mucho menos un proyecto. La distracción es enemigo de nuestras capacidades. Si dejamos que entre, el producto de lo que sea que estemos haciendo será inferior al que podía haber sido de estar completamente concentrados. Y esto vale para todo y para todos.

¿Cree que el éxito de sus libros se debe precisamente a eso, a que valen para todo y para todos?
Para mí fue un shock el hecho de que Inteligencia emocional se convirtiera en un best seller y, tratando de analizar las causas de su éxito llegué a la conclusión de que accidentalmente toqué algo que resultó ser una necesidad humana profunda y común a todo el mundo. Y esa necesidad tenía que ver con los sentimientos. Con el ser consciente de todo aquello que sentimos y con el por qué lo sentimos. Supongo que ofrecí un marco positivo desde el que abordar nuestro mundo interior.

¿Y hace Focus lo mismo?
Lo único que puedo decir es que no es un libro sobre el cómo sino un libro sobre el por qué. Es decir, no tengo la fórmula mágica para conseguir que lleguemos a poner la atención debida en aquello que hacemos, pero expongo el por qué deberíamos concentrarnos. Y espero que, siendo conscientes de por qué necesitamos hacerlo, actuemos en consecuencia.Y fortalezcamos el músculo.Eso es.

viernes, 26 de junio de 2015

La escuela sin reglas en Australia genera un gran impacto

Fuente: News.com.au
  • Swanson Primary: The school with no rules making a big impact
IT SOUNDS like organised chaos, there are no rules, and pretty much anything goes.

But this isn’t some bizarre social experiment, instead this is just a normal day in the life of kids who attend the school with no rules.

Swanson Primary School principal Bruce McLachlan said he and his teachers had noticed a huge improvement in students’ behaviour since the ‘no rules rule’ was unofficially introduced around three years ago.

The principal of the West Auckland school said far from having a “Lord of the Flies” scenario, it was simply about letting kids be kids and learning through play.

And not only has their behaviour in the classroom improved but teachers have more time to teach instead of babysit as kids learned to solve their own problems.


Mr McLachlan said he used to be the guy who stopped kids climbing and playing until he realised it was normal learning behaviour. Source: SBS

“I used to be one of those teachers who said don’t ride your bike through the courtyard, don’t climb that tree,” he told news.com.au.

“Then I realised there was a voice in my head asking what was wrong with it?

“Kids will hurt themselves but they’ll also learn from it.”

Mr McLachlan said he got the idea following a study by an Auckland University of Technology study which looked at cutting obesity rates and bullying through increased activity and play time.

But it proved so successful, and after noticing a dramatic decrease in bullying, he decided to introduce the no rules idea in the playground without even asking parents.



“I’d rather beg forgiveness than ask permission,” he said of the idea.

“The idea was getting kids back to being kids and playing just like I did in the 1960s.”

While students are supervised, kids are left to sort out their own battles and even get themselves back into class on time.

He said the only rule kids had when it came to the playground was they weren’t allowed to kill each other.

And even he is surprised by the results and how well parents have reacted to it.

He said teachers had noticed how much more productive students were after active play and instead of teachers breaking up fights, the students resolved their own problems.



Mr McLachlan also said kids learned problem solving skills when left to their own devices and when he thought they would hurt themselves he turned a blind eye.

“They might hurt themselves, but they get up again and get on with it,” he said.

“At the end of the day, they’re better prepared for learning, learn to solve problems, are more active and teachers don’t spend the first five minutes of every class sorting out disputes,” he said.

“It may sound different but it just makes sense.”

Mr McLachlan, who has been the principal at Swanson since before the no rules rule came into effect, said, the response he has received so far has been universally positive.




The school’s story, which airs on Dateline tonight, shows the children as they climb trees and fences, skid around on bikes, wrestle with each other and fire makeshift weapons around a playground littered with potential hazards.

And according to reporter Dani Isdale it’s not only allowed but encouraged.

“I knew what to expect but even I was quite surprised,” she told news.com.au of what she saw during her time at the school.



She said while she was at first shocked to see kids racing around the playground on bikes dodging each other and climbing high fences, it really seemed to work for these students.

“It’s a natural instinct to want to say to the kids stop, but I soon noticed older kids breaking up fights and if one fell over, they just got back up with no fuss and got on with it,” she said.

But Ms Isdale said while it seemed to work for these kids, it might not work for all kids, and would not catch on in Australia, which was bound by different legal constraints.

She added at the end of the day both Mr McLachlan and his teachers and parents who risk managed and over protected their kids all had their best interests at heart and neither way was necessarily right.




For Swanson parent Roy Waite, whose son Curtis goes to the school, the no rules rule has changed his son for the better.

Mr Waite, whose older son has just left the school and whose youngest has just started, said the difference in his middle son Curtis, 12, had been phenomenal.

Admitting he was cynical at first as to how it worked, he said his son was instead being tested to his limits and had developed a greater sense of confidence, as well as improved his learning capabilities.

“He has gone from being a sheltered kid who got into trouble for little things to learning from his mistakes and loving it,” Mr Waite said.

“Really, it’s about letting kids be kids and giving them back some responsibility to solve their own problems.”

And despite his son breaking his arm while playing at the school, Mr Waite said the incident had been character building and his son had learned from it.

lunes, 22 de junio de 2015

"Lo que pensamos varía nuestra biología"

Fuente: La vanguardia

  • Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular


No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libroLa biología de la creencia(Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz...

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

sábado, 20 de junio de 2015

'A los niños no se les enseña a concentrarse'

Fuente: El mundo
Por: Olga R. SanMartín
  • ELINE SNEL Directora de la Academia de Enseñanza de Mindfulness
  • La holandesa Eline Esnel, directora de la Academia Internacional de Enseñanza de Mindfulness, es famosa en todo el mundo por su método de meditación para niños, recogido en Tranquilos y atentos como una rana, un libro que ha vendido 150.000 ejemplares en 27 países. Empezó en esto en los años 80, cuando nació su primer hijo, que durante nueve meses estuvo llorando sin parar. «Una matrona me enseñó el primer principio del mindfulness: 'Cuando acunes al bebé, simplemente acúnalo;cuando llore, dedícate sólo a oír su llanto. En otras palabras, atiende al momento presente. No intentes cambiar las cosas'. Ahí vi lo importante que era estar calmada y atenta con un niño nervioso y estresado».




¿Tienen los niños de hoy en día un problema de concentración? ¿Hacen demasiadas cosas a la vez
?
Estoy convencida de que los niños del siglo XXI tienen muchos problemas de concentración, demasiadas distracciones. Nuestro cerebro no está hecho para hacer muchas cosas al mismo tiempo, funciona mejor si se hace una cosa detrás de otra. Los niños de hoy en día están muy atareados. El botón de encendido les funciona muy bien, pero ¿dónde está el de pausa?

¿Qué les aporta el mindfulness?
Los profesores a menudo les dicen: «Por favor, concentraos», pero no les enseñan cómo hacerlo. El mindfulness les da desde pequeños una visión de cómo funciona su cabeza, de cómo se distraen y de cómo pueden influir en su propia mente para estar más tranquilos y ser más conscientes. También aprenden cómo manejar los momentos de estrés. Algunos niños rumian muchos las cosas y tienen pensamientos dolorosos. El mindfulness les ayuda a concentrarse en su respiración, en vez de estar preocupándose.

¿Cuándo empieza a verse el cambio?
Con practicarlo sólo unos pocos minutos al día, sus cerebros cambian, de forma que reaccionan a los conflictos de una manera consciente, en lugar de gritando, pegando o haciendo bullying. La agitación se reduce y la calma aumenta en el aula. A las pocas semanas la atmósfera es más tranquila en la clase y después en la escuela entera.

¿Qué ventajas tiene para el docente?
Lo que mejor funciona para los profesores es un curso de ocho semanas llamado MBSR, que les calma y les hace más resistentes al estrés, lo que repercute en que sus alumnos se vuelvan más calmados.

viernes, 19 de junio de 2015

Extracto del libro de Sir Ken Robinson " El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo"

"Recibo muchísimos e-mails de estudiantes de todo el mundo. El siguiente pertenece a un estudiante de diecisiete años de New Jersey que vio la conferencia que di en la TED Conference en 2006 (TED son las siglas de Tecnología, Entretenimiento y Diseño):

-Aquí estoy, sentado en silencio en mi habitación, incapaz de dormir.

Son las seis de la mañana y se supone que me encuentro en la época de mi vida que tiene que transformarme para siempre. 
En unas semanas me habré graduado y la universidad parece ser el mayor tema de mi vida ahora mismo… y lo odio. 
No es que no quiera ir a la universidad, es solo que acaricio la idea de hacer otras cosas que no repriman mis ideas. 
Estaba muy seguro de lo que quería hacer y a lo que quería dedicar todo mi tiempo, pero parece ser que, según todos los que me rodean, para tener éxito en la vida es fundamental sacarse un doctorado o conseguir un trabajo aburrido. 
A mí no me parece buena idea dedicar todo tu tiempo a algo aburrido o carente de sentido. Esta es la única oportunidad de mi vida… Esta es la única vida que voy a tener, y si no tomo una decisión drástica, nunca tendré posibilidad de hacerlo.
Odio que mis padres, o sus amigos, me miren de forma rara cuando les digo que quiero hacer algo totalmente distinto al trillado trabajo relacionado con la medicina o los negocios. 
Por casualidad, encontré un vídeo en el que salía un tipo hablando acerca de ideas que hace tiempo me rondan por la cabeza y me puse totalmente eufórico… Si en el futuro todo el mundo quisiera ser farmacéutico, tal vez trabajar en el campo de la medicina no se considerara una profesión tan prestigiosa. No quiero dinero, no quiero tener un coche asquerosamente «caro». Quiero hacer algo significativo con mi vida, pero raras veces consigo el apoyo de nadie. 
Solo quiero decirle que ha hecho que vuelva a creer que mis sueños pueden hacerse realidad. Como pintor, dibujante, compositor, escultor o escritor, le doy las gracias de verdad por darme esperanzas. 
Mi profesor de arte siempre se queda mirándome cuando hago algo diferente. Una vez derramé el agua donde se limpian los pinceles por encima de un cuadro del que mi profesor había dicho que estaba «completo y listo para ser evaluado».
¡Madre mía!, cómo le hubiera gustado ver la cara que puso. 
Está claro que en el colegio te ponen límites, y yo lo que quiero es liberarme y plasmar las ideas que se me ocurren a las tres de la mañana. Odio dibujar simples zapatos viejos o árboles y no me gusta la idea de obtener una licenciatura en arte. 
¿Desde cuándo se tiene que «evaluar» el arte? 
Me apuesto algo a que si Pablo Picasso hubiese entregado una de sus obras a su vieja profesora de arte, esta habría puesto el grito en el cielo y le habría suspendido. Le pregunté a mi profesor si podía incorporar la escultura al lienzo, entrelazarlos y hacer que mi escultura diera la impresión de que la pintura estaba viva y acercándose poco a poco al espectador… ¡Su respuesta fue que no estaba permitido! 
Voy a hacer un AP Art Studio durante mi último año y ¿me dicen que no puedo hacer arte tridimensional? ¡Es de locos! Necesitamos que personas como usted vengan a New Jersey y den un par de conferencias acerca de esa cosa menospreciada llamada creatividad.
Me duele que cada vez que digo que quiero ser artista, lo único que recibo a cambio sean 
risas o caras serias. 
¿Por qué uno no puede hacer aquello que le apasiona? ¿Acaso la felicidad está en una mansión, una televisión de pantalla gigante, mirar pasar rollos de papel llenos de números mientras te encoges de miedo cuando S&P baja un punto?… Este mundo se ha vuelto un lugar superpoblado, temible y competitivo. Gracias por los diecinueve minutos y veintinueve segundos de pura verdad. ¡Gracias de corazón!"

Extracto del libro de Sir Ken Robinson " El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo"

Ver video al que hace referencia

lunes, 15 de junio de 2015

Augusto Cury: "Nuestra sociedad se ha convertido en un gran manicomio global"

Fuente: La vanguardia
Por: Raquel Quelart
  • El psiquiatra brasileño vende sueños para curar un mundo enfermo y con tendencia depresiva
"El vendedor de sueños" no es sólo el título de su última novela, sino también el apodo con el que Augusto Cury ha sido bautizado en Brasil. El psiquiatra y psicoterapeuta ha cautivado los corazones de miles de personas que han visto en su modo de ver el mundo una puerta a la esperanza. Un mensaje que se basa en la necesidad de vivir los sueños y no conformarse con una vida cómoda, luchar desde el raciocinio contra una sociedad donde lo normal es estar ansioso y estresado, y lo anormal es ser saludable, tranquilo y sereno.


Durante más de veinte años, Cury ha ido desarrollando la teoría de la Psicología Multifocal, que estudia las funciones de la memoria, la información del yo y la construcción del pensamiento. Actualmente, está considerado el autor más leído en Brasil, con más de doce millones de ejemplares vendidos de sus obras. Se le conoce también como fundador y director de la Academia de la Inteligencia en el interior rural de Sâo Paulo, un centro académico sobre “psicología preventiva” para maestros y profesionales de la salud mental.

- ¿Cuál es su mayor sueño?
- Formar una red de personas que piensen como una especie y no como un grupo político, religioso o social, gente que tenga amor a la vida, la humanidad y la naturaleza.

- ¿Qué vende?-
Soy un vendedor de ideas. Trato de vender coraje para los inseguros, osadía para los fóbicos, alegría para los que han perdido la fascinación por vivir, sensatez para los incautos, críticas para los pensadores.

- ¿Cómo?

- Estimulando a las personas para que desarrollen las funciones más complejas de la inteligencia como pensar antes de reaccionar, trabajar la construcción personal, proteger la emoción y saber manejar los pensamientos.

- ¿Las personas reflexionamos poco sobre nuestros actos?

- Sí, estamos viviendo en una gran paradoja: nunca habíamos tenido tanto acceso a la información – a través de la escuela, Internet y los ordenadores-, pero tampoco hasta ahora habíamos tenido una gran masa de gente repitiendo las mismas ideas.

- ¿Qué sucede?

- Tenemos dificultad para producir pensadores humanistas, comprometidos con la sociedad, que piensen en las consecuencias de estos comportamientos y tengan una visión de futuro más profunda. Un ejemplo es el Síndrome del Pensamiento Acelerado (SPA).

- ¿En qué se basa?

- En el pasado el número de información se duplicaba cada doscientos o trescientos años. Actualmente, se duplica cada cinco años. El exceso de información es registrado en la memoria provocando un fenómeno inconsciente que se llama alto flujo, es decir, el cerebro lee la memoria a una velocidad jamás vista.

- …
- En consecuencia, en la actualidad, un niño de siete años de edad almacena más información y piensa a una velocidad mayor que un emperador romano cuando dominaba el mundo.

- ¿Cuál es la consecuencia?-
 El exceso de construcción de pensamientos en el corte cerebral provoca una pérdida de energía. Esto suele generar síntomas como la fatiga por la mañana, dolores de cabeza y musculares, irritabilidad, intolerancia, déficit de concentración. Por otra parte, la velocidad del pensamiento hace que los jóvenes busquen nuevos estímulos para aliviar la ansiedad.

- ¿Y qué papel juega la escuela en todo este fenómeno?
- La educación clásica no produce los estímulos que los jóvenes encuentran en la televisión, las videoconsolas o Internet. Por eso, está habiendo un aumento de la violencia, una contracción del placer de aprender, el arte de observación y la formación de pensadores. Es muy grave porque ellos serán los futuros líderes de un mundo con muchos problemas.

- ¿Qué son los sueños?

- Los sueños son diferentes de los deseos - intenciones superficiales. Son proyectos de vida que controlan nuestras emociones, que deben de acompañarse con disciplina y garra porque, sino, producen personas frustradas.

- Ser multimillonario, ¿es un sueño?- Si el dinero no se utiliza para transformarnos en dioses que están por encima del resto de seres humanos, sino para contribuir a la sociedad, ser multimillonario es un sueño. Sin embargo, el dinero puede empobrecer. En este sentido, tuve oportunidad de tratar con millonarios, y he visto a muchos miserables habitando en castillos.

- Ya dicen que el dinero no da la felicidad.

- En una sociedad capitalista ganar dinero y tener una seguridad material es muy importante, pero también lo es aprender a proteger la emoción y contemplar lo bello. Una persona puede ser una celebridad, pero no va a ser feliz sin disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

- ¿Qué es la belleza?

- Aprender a extraer mucho de poco; hacer de las pequeñas cosas un sol para nuestra existencia: un beso, una abrazo, un sueño, una aspiración, la anatomía de una flor…

- ¿Qué nos impide contemplarla?

- El empobrecimiento psíquico de nuestra sociedad moderna, que se ha convertido en un gran manicomio global. Pensábamos tener la generación más saludable de toda la historia porque nunca hasta ahora habíamos tenido una industria tan importante, pero jamás ha habido en el mundo tantas personas tristes.

- Desolador.

- Un 20% de la población mundial desarrollará una dolencia depresiva en los próximos años, y la mitad padecerán trastornos psicológicos, como el síndrome de pánico, ansiedad, anorexia, bulimia o dolencias psicosomáticas.

- ¿A qué se debe tanta enfermedad?

- El problema de nuestro sistema social es que nos estimula a vivir una vida exteriorizada, volcada para el mundo de fuera y no para los valores de dentro; no nos enseñan a desarrollar las funciones más importantes de la inteligencia, a proteger la emoción. Hay que saber dar sin esperar nada a cambio, entender que detrás de una persona que nos hiere hay una persona herida. Tampoco hay que exigir lo que no nos pueden dar.

- ¿Por qué es fundamental pensar como especie?

- Los problemas que tendremos en las próximas décadas serán muy graves. El desarrollo de países emergentes como India, China, Brasil o Rusia hará aumentar la necesidad de más recursos naturales. Esto provocará que los alimentos y la energía se encarezcan mucho. Los conflictos entre las naciones, el proteccionismo, la guerra del cambio, crecerán. Necesitaríamos tres planetas para que toda la humanidad viviera como la clase media actual.

- ¿Qué implica pensar cómo una especie? 

- Vivir los ideales de la revolución francesa: fraternidad, libertad e igualdad; entender que detrás de los judíos o de los musulmanes no sólo hay una cultura o un modo de vida, sino también seres humanos que tienen las mismas necesidades, temores, angustias, ansiedades, que las nuestras.

- Aumenta la violencia entre los jóvenes, ¿qué les ocurre? 

- La sociedad moderna alteró la caja prieta del funcionamiento de la mente. El pensamiento acelerado hace que los jóvenes no sepan interiorizar ni pensar en las consecuencias de sus comportamientos. Por el contrario, buscan placer inmediato, la necesidad urgente de saciar una emoción, lo que sumado a la desesperanza causada por la crisis económica ha hecho aumentar los índices de violencia, favoreciendo la incapacidad de razonar antes que actuar, de ponerse en la piel de los demás.

- ¿Quién debería cambiar esta tendencia los padres o la escuela?

- Los padres deberían aprender a ser brillantes con sus hijos, y la escuela debería formar a pensadores. Los dos tienen que ir unidos en este propósito. Los buenos padres compran regalos para sus hijos, pero los padres brillantes les hacen partícipes de su historia, les hablan de sus lágrimas y fracasos para que aprendan a llorar. De esta manera usarán los fracasos para conquistar sus sueños.

- ¿Qué papel juega la traición en esta sociedad moderna?

- Traicionamos a la ciencia con nuestras verdades absolutas; a nuestros alumnos, con nuestra incapacidad para escucharlos; a la naturaleza, con nuestro desarrollo; a la humanidad, cuando levantamos la bandera de que somos judíos, palestinos, americanos, europeos… Todos somos traidores que necesitamos desesperadamente comprar sueños.

jueves, 11 de junio de 2015

Matar a un profesor

Por: Diana

La escuela diseñada desde la mirada adulta divide lo que antes no estaba separado.


Así que tuvo que ser una niña de ocho años la que los hiciera recapacitar... Eso demuestra una cosa: que se puede frenar a una jauría de animales, sencillamente porque siguen siendo seres humanos. Humm... quizás lo que nos haga falta sea un cuerpo de policía integrado por niños.— Harper Lee: Matar a un ruiseñor

En un país que se diría “civilizado” hay una escuela donde es fácil eliminar a un profesor: hacer que desaparezca, que nunca más vuelva a pisar el aula. Basta con que, reunidos en asamblea, los chicos y chicas (menores todos de 18 años) voten mayoritariamente en contra de renovar su contrato el curso siguiente. ¿Sobrevive alguno de los profesores a semejante pelotón de fusilamiento? La respuesta es que sí, que la gran mayoría no sólo sobrevive sino que además pasa muchos años acompañando a estos chicos y chicas que un día decidieron contratarles porque confiaron en ellos. En esa escuela, Sudbury Valley, que existe desde 1968, los adultos tienen muy claro que están allí no tanto por lo que saben, sino por “quiénes son”1.


No hace mucho, en el programa de televisión Para todos la dos, se les preguntaba a un grupo de niñas y niños cómo querrían que fuera un profesor. Y los niños dijeron cosas tan importantes (y a veces tan olvidadas) como éstas: alguien que escucha, que da un modelo a seguir, que siempre te ayuda cuando lo necesitas, que no grita. Alguien que nos quiere. Alguien que se suelta un poco, que te ayuda en cualquier cosa, que te da oportunidades cuando “te portas mal”. Creo que las razones que darían los estudiantes de Sudbury Valley para contratar a uno de sus profesores sonarían muy parecidas, porque son razones del corazón.


Pero la escuela como la hemos conocido casi todos y todas no ha tenido nunca en cuenta qué queríamos ni qué necesitábamos como niños. Mucho menos qué sentíamos. Y ese pequeño gran universo, perdido a los ojos del adulto, se convirtió en una terra incognita en la que los profesores no debían (ni sabían) adentrarse. Su labor era algo muy apartado del mundo emocional de los estudiantes, porque el maestro, el profesor, era ante todo un transmisor de conocimientos2. Conocimientos que, como los niños, no participaba en crear y que se limitaba a repetir. Conocimientos alejados tantas veces de las vidas y de los anhelos infantiles. Y la brecha se abrió.

Nunca llegas a comprender de verdad a una persona hasta que miras el mundo desde su punto de vista... hasta que te metes en su piel y caminas en ella.— Harper Lee: Matar a un ruiseñor

Esa escuela diseñada desde la mirada adulta divide lo que antes no estaba separado: divide a los niños en grupos de edades (lo que se conoce como “cursos”), divide la realidad en asignaturas, divide el aprendizaje en útil (lo que la escuela enseña) y ocioso (todo lo demás), divide a los alumnos y alumnas en buenos y malos estudiantes, y divide a las personas en niños (quienes no tienen voz) y adultos3. Muchos teóricos críticos con el sistema educativo y cercanos a la pedagogía libertaria y humanista han comparado el papel del profesor con el del carcelero4. Quizás porque para retener a un niño allí donde no se siente querido, ni escuchado, donde se le habla a gritos, y donde no recibe ayuda sino juicios, realmente hace falta la labor de un can cerbero.



Un niño y un acompañante, compartiendo un gesto de humanidad. Nationaal Archief, 1938. CC-BY-NC-SA


Las cosas no han cambiado tanto. Los niños y niñas siguen pidiendo, esperando, cosas que a veces los adultos, dentro y fuera de la escuela, no sabemos o no podemos darles. Ahora, además, muchos profesores sienten que han perdido autoridad en el aula, que no se les respeta. Aquello que aprendieron en las facultades de educación, basado en un modelo tácitamente autoritario, hace aguas mientras el único bote salvavidas que nos permitiría refugiarnos y protegernos unos a otros, la empatía, se aleja mar adentro. En la base de todo sigue estando el desconocimiento mutuo y el analfabetismo emocional al que nos ha condenado una sociedad mecanicista, competitiva, utilitarista, que nos distancia de los sentimientos propios y ajenos, y que rehúye la autocrítica. Así la brecha crece, se ensancha.

No tengan vergüenza de no saber, no traten de patear la pelota afuera, no digan cualquier cosa por miedo a pasar por burros. Pero sobre todo, y esto es fundamental, no silencien a los alumnos.— Paulo Freire
Hace unas semanas, en un país que se diría “civilizado”, el nuestro, hemos comprobado que es fácil eliminar a un profesor: hacer que desaparezca, que nunca más vuelva a pisar el aula. Nunca más. Abel Martínez Oliva murió apuñalado por un alumno de 13 años. Su muerte puede que haya sido inevitable, pero no deberíamos permitir que fuera inútil, porque nos obliga a repensar cómo criamos, cómo educamos, cómo nos relacionamos, cómo vivimos.

El poeta Edwin Brock escribió que hay muchas maneras engorrosas de matar a un hombre. Hay también muchas maneras de matar a un profesor: aumentar demencialmente las ratios, masificar las aulas, recortar las plantillas, eliminar recursos y posibilidades de formación, aumentar la presión mediante ránkings y evaluaciones externas, reducir el valor de la enseñanza a la nota de un examen… Parafraseando a Brock, estos son, como dije antes, métodos engorrosos para matar a un profesor. Más sencillo, directo, y mucho más limpio es asegurarse de que enseña en alguna escuela del siglo veinte (o de lo que va del veintiuno), y ahí dejarlo. Con un poco de suerte, ya el propio sistema educativo, con su normatividad, su rutina, su papel pautado y su pérdida de humanidad, se encargará de borrar cualquier rastro de vocación... y de vida.

La imagen del profesor o profesora como mero transmisor de conocimientos, aséptico y emocionalmente distante, es no sólo obsoleta sino peligrosa: para los alumnos, inmersos en una sociedad que los cosifica, pero también para el propio profesorado, asfixiado por el estrés, la fatiga, y otros síntomas psicológicos. Las emociones, como el barro del que tantas veces queremos apartar a los niños, manchan: impregnan todo, tiñen y ridiculizan nuestra apariencia de “respetabilidad”. Pero para aprender a manejarlas y conocerlas debemos haber podido tocarlas, verlas, trabajar con ellas sin miedos. De lo contrario, podemos acabar hundiéndonos en ellas, y hundiendo a quienes nos rodean. “No hacen falta más normas, ya tenemos la Lomce, los planes de convivencia, de diversidad, consejos escolares... Lo que necesitamos es una educación integral, aprender a vivir juntos”, dice María Antonia Casanova, profesora de la Universidad Camilo José Cela. Y lo recalca David Jurado, el profesor que logró poner fin a la tragedia del instituto Joan Fuster: “Más humanidad y menos normas”.

Para “aprendela “hu
r a vivir juntos” tenemos primero de todo que escucharnos, que devolverle manidad” a la educación. Justo eso es lo que nos están pidiendo los niños y jóvenes, que les escuchemos, que nos pongamos en su piel. No es fácil, hay que darle la vuelta a la escuela como la entendemos, ponerla patas arriba y hacer un ejercicio de introspección que nos aparte de los prejuicios y de los roles aprendidos. No todo el mundo estará dispuesto a hacerlo: “Es más fácil dejarse llevar, pero solo a los peces muertos los arrastra la corriente”, apunta Miguel Ángel Santos Guerra. Está en manos de quienes seguimos vivos, vivas, comprometernos con un cambio. Si nos resignamos, si dejamos que la corriente sea más fuerte, estaremos permitiendo que la muerte se lleve, también, algo precioso que podemos darle a los demás: nuestra voz. No una voz mecánica, aprendida, repetitiva, sino nuestra auténtica voz.


Notas:

1 Entrevista a Mimsy Sadofsky, fundadora y acompañante de Sudbury Valley School.

2 El “conocimiento”, sobre todo desde la Ilustración, se ha entendido a menudo como un cuerpo de información monolítico, inmutable, objetivo y asimilable a la “verdad”, y que podía ser comunicado de forma unilateral, y retenido, memorizado, por el alumno, quien no participaba ni tenía papel alguno en su construcción. La idea de que el educador transmite mucho más de lo que “enseña”, o la existencia de un “currículum oculto” suponen un reto a esa concepción racionalista.

3 Para profundizar un poco en cómo ocurre esto es muy recomendable la lectura de esta entrevista al profesor de didáctica Miguel Ángel Santos Guerra.

4 Deleuze, Foucault, Alice Miller… al respecto os recomendamos el artículo de Rafael Narbona Otra escuela es posible.

miércoles, 10 de junio de 2015

Manual para aprender sin querer

Fuente: El periodico
Por: Carlos Márquez Daniel 
  • Un instituto público del Poblenou defiende una enseñanza centrada en proyectos participativos y basados en la realidad


Son las nueve menos cinco de la mañana y la inercia imagina jóvenes repanchingados sobre el pupitre, soñando con la almohada y contando los minutos para que llegue la hora del patio. Son las nueve y diez de la mañana en el instituto Quatre Cantons del Poblenou, en Barcelona, y los alumnos discuten el diseño a escala de una casa que construyen dentro del proyecto 'Un lugar para vivir'. Es jueves, 7 de mayo, y trabajan en grupos; despiertos. Mientras unos moldean la maqueta del hogar de un hombre separado que necesita un estudio, otros apuran el de una pareja de jubilados en el que no hay un solo escalón. Este es un centro público, pero se aleja del encapotado modelo educativo tradicional. El de toda la vida, el de tarima, profesor, pizarra, esquemas, apuntes, deberes, exámenes y notas. Basta con leer sus ojos, con interpretar sus gestos: a los chicos les gusta esta nueva manera de llenar su cabecita.

Llega un momento en el que el ser humano deja de tener ganas de ir a la escuela. Cierto es que coincide con la edad del pavo, ese sinuoso tránsito entre la infancia y la primera madurez, cuando el adolescente siente que todo y todos a su alrededor están contra él. Es en la ESO cuando la educación es de verdad un reto. A ello se puso en el 2011 Ramon Grau, director del Quatre Cantons, junto a otros cuatro profesores, cuando recibieron el encargo de capitanear este nuevo instituto, en el que se prometieron aplicar una enseñanza basada en los proyectos, en un «aprendizaje que tenga que ver con la realidad que viven los estudiantes a diario y con la que les tocará vivir en el futuro». No solo se trata de aprender sin libros de texto y usar tabletas en clase, algo que ya sucede en muchos centros que no han dado el salto a este método más dinámico, más participativo. Es mucho más. «Antes el estudiante entregaba su aprendizaje en forma de examen, y a los pocos días se olvidaba de todo lo que había memorizado. A cambio, le entregaban una nota y así iba avanzando. Lo que queremos es potenciar la creatividad, la expresión oral, la interacción, el trabajo en equipo». Muy voluntarioso, ¿pero se puede hacer todo esto en un entorno de recortes, con la familia educativa encabronada, sin demasiados recursos y con una juventud cada vez más alienada? Resulta que sí se puede.

Pendientes del hielo

Una clase de tercero de  tiene un par de recipientes sobre la mesa. Están llenos de agua -uno más que el otro- y han colocado un cubito de hielo en cada uno de ellos. Dos chicos cronometran con su iPad. El profesor no para de moverse, una imagen que se repite en todas las aulas, la del tutor dando vueltas, atendiendo aquí y allí. Acompañando. Los estudiantes discuten sobre los efectos del experimento. No todos los ojos hacen chiribitas, tampoco hay que pintar esto como si fuera un día en Port Aventura, ¿pero cuán distinto sería si el educador sermoneara y los chicos tomaran apuntes? A mano alzada, en una votación simbólica y para nada concluyente, la inmensa mayoría prefiere que la clase sea así de amena, con una interacción constante entre compañeros, con el profesor en un papel más secundario, pero igual de importante.

En la pared de una de las clases de segundo de cuelgan unos meritorios retratos de un pingüino emperador. Vieron una película sobre la patosa ave y cada uno eligió una temática distinta. Cuenta el director, biólogo de formación, que una de las estudiantes le descubrió con este proyecto un animal de la Antártida que a él le era desconocido. La joven tiene claro que quiere dedicarse a la biología marina y explica su trabajo con una ilusión y una energía que llaman la atención. «Con este plan educativo nos dimos cuenta de que abrimos ventanas hacia su verdadera vocación», sostiene Grau.

Lo curioso y a la vez inquietante de este modelo es que no existe guía ni hoja de ruta que oriente a los que se aventuran a fomentarlo. Sí hay, y a eso se agarran, precedentes que pueden servir como referencia. Hay coincidencia, sin embargo, en la necesidad de reducir la ratio. «Tenemos 20 ó 22 alumnos por aula para poder regular el nivel de dificultad en función del alumno, para poder exigir o ceder, según convenga al estudiante». Sin que Ensenyament les dé más recursos, esto obliga al director y al jefe de estudios a unirse al claustro como un educador más.

Con el tiempo, cuenta Grau, se han dado cuenta de que los jóvenes «son más solidarios los unos con los otros». «Se ayudan mucho, son más curiosos, hay mucho más compromiso de cara a aprender cosas nuevas. Aprenden casi sin querer».¿Resultado? Hay menos fracaso escolar y en las pruebas de competencias que realizaron todos los institutos en febrero superaron de largo al resto en Inglés y Castellano, estuvieron algo por encima en Matemáticas y en la media, en conocimiento de Catalán. Estas cuatro son las únicas asignaturas fijas. Al resto lo llaman «trabajo globalizado», porque si por ejemplo les da por estudiar el bosque, pueden aprovechar para hablar de los impresionistas que retratan la naturaleza, las leyes de la física, el medioambiente, la literatura romántica inspirada en la frondosa arboleda...
A la pregunta de si este método menoscaba la capacidad de memorizar de los estudiantes, el director se toma unos segundos. «Es más fácil memorizar que comprender, pero ambas cosas son necesarias porque para poder crear cosas nuevas, que es lo que potenciamos aquí, es necesario recordar lo que se ha hecho, lo que ya se sabe».
Grau se ha encontrado con algún profesor intimidado por la posibilidad de que los alumnos le hinchen a preguntas que no sabrá responder. Parte de la premisa de que el formador «es falible», y como tal, es muy probable que si se sale del guión, haya conceptos que se le escapen. Lejos queda en este centro esa figura que genera más miedo que respeto, más rechazo que admiración. En el Quatre Cantons estas situaciones de duda colectiva se solucionan en grupo. «Si hay algo que se nos escapa, lo admitimos sin vergüenza e invitamos a toda la clase a encontrar la respuesta».
El centro no es demasiado amante de los deberes, pero sí de instar a los alumnos a terminar «las tareas». La diferencia no es baladí. Tienen un proyecto, y hay que terminarlo. Como la vida misma.

martes, 9 de junio de 2015

«No existe trastorno de déficit de atención, solo niños aburridos»

Fuente: ABC
Por: Carlota Fominaya
  • La autora de rEDUvolution es a la educación lo que Ferrá Adriá a la gastronomía en la Fundación Telefónica



La autora de rEDUvolution afirma durante la entrevista que «no existe Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), solo niños aburridos en clase», a sabiendas de que ha entrado en terreno cuanto menos, espinoso. A María Acaso, también directora de la Escuela de Educación Disruptiva (EED) de la Fundación Telefónica, no le importa la controversia que generará el titular, porque está absolutamente convencida de ello. A su juicio, «medicar con anfetaminas a niños de dos años con un supuesto TDAH para que se concentren es, sencillamente, una barbaridad». «¿No sería mejor pensar en cambiar la educación que reciben?», se pregunta en alto esta docente. «Resulta ya un lugar común hablar de la obsolescencia del sistema educativo actual y de la apremiante necesidad de realizar un cambio tanto de contenidos como de metodología, de romper el pasado pero... ¿cómo hacerlo?».

—En rEDUvolution, su último y provocador libro, propone realizar un cambio de paradigma. ¿Es que está mal?
—No es que esté mal, es que no sirve. Los niños van con sus Mp3, sus móviles 3G... y su flauta dulce.
¡Por favor! Ha cambiado todo, y sobre todo lo que tiene que ver con la gestión del conocimiento.
Igual que un médico no puede operar sin anestesia, como en el siglo XIX, hoy no se puede aprender con una lección tradicional, donde lo único que se consigue es una educación bulímica, donde te atracas de información que vomitas el día del exámen y a los tres segundos cuando has salido por la puerta has olvidado todo.
Ese es el paradigma al que te lleva una educación tradicional.
Hay que ir hacia una educación experiencial, motivadora, activa... Mientras que en otras disciplinas está super aceptado que el inconsciente lo que hace es modificar todo el proceso de absorción de datos, en pedagogía no.
A día de hoy parece que todos los alumnos tienen que entender la clase de la misma manera, coger los mismos apuntes y decirlo igual durante el examen. El primer paso para la rEDUvolution es admitir que esto no es así. Como profesores aceptaremos que nosotros enseñamos y que los alumnos aprenden otras cosas. Tu das una clase a veinte personas y cada uno va a elaborar según su propia biografía, su creatividad, sus conocimientos... un discurso diferente. Eso es el hecho educativo.

—¿Qué supone aceptar eso?

—Ya no tiene mucho sentido programar por objetivos, porque no se van a cumplir. Quizás sea mejor elaborar en lugar de pequeños objetivos grandes metas, abiertas y flexibles.

—Su rEDUvolution conlleva aceptar las pedagogías invisibles. ¿A qué se refiere?

—Aceptar que se aprende más de lo no es explícito que de lo que es explícito. Lo explícito es lo que el profesor dice, el libro de texto, el «Power point»... pero luego hay montones de cosas desde la iluminación de la clase, cómo va vestido el profesor, o cómo está organizado el aula que nos está dando mucha más información que lo que nos está diciendo este. Todo lo referente a las pedagogías invisibles se obvia en la pedagogía tradicional y hay que recuperarlo.

—¿Cuál debe ser el papel del profesor en esta nueva pedagogía?

—Su papel debe entenderse como un productor cultural, como un artista. Debe saber coger conceptos y «remixearlos», entendiendo como «remixear» el sistema de producción contemporánea. Eso no es copiar. Es relacionar. Y crear tu «playlist» de la clase.

—Usted propone empezar por cambiar la función del profesor, al que se refiere como «coacher».

—Sí, el profesor debería priorizar la agenda de tus alumnos por encima de todas las cosas, especialmente por encima del centro, del sistema educativo, de tu propia agenda. en la educación tradicional el profesor impone todo, los contenidos, las formas, las metodologías, y ahora creo que debería ser muy importante aprovechar los saberes de los alumnos e incorporarlos al revés. Qué le interesa al alumno por encima de qué le interesa al profesor. Nos referimos a las ocho inteligencias de Howard Gardner.

—Eso es una utopía, tanto si tienes cinco alumnos como si tienes diez, pero mucho más si tienes treinta.

—En cualquier caso, lo que sí que hacen los profesores es negar los intereses de los alumnos. No se trata tanto de hacer treinta clases distintas, si no de decir, voy a intentar ver qué es lo que les interesa a los alumnos y de incorporarlo al aula, en general. Si les interesa el fútbol, a lo mejor puedo incorporar este deporte como recurso para explicar las matemáticas. Enseñar videoarte a los adolescentes es muy difícil, pero si les enseñas videoarte a partir de videoclips es muy fácil. Creo que los niños, los adolescentes, tienen intereses, entonces, el profesor creativo es capaz de encontrar ese link.

—¿Por eso señala la creatividad del profesorado como cualidad indispensable?

—Siempre se habla de la creatividad del alumno, pero me parece fundamental la creatividad del profesor, pero por encima de sus competencias y de sus conocimientos, un profesor creativo va a llegar a todo y va a realizar unas unidades didácticas maravillosas. Se va a olvidar del libro de texto y va a crear unas experiencias increíbles.

—Debería cambiar su formación también.

—Sí, claro. El problema que yo veo en la pedagogía es que se lleva a cabo un proceso de reproducción en la formación del profesorado. Te pasas media vida quejándote de tus profesores pero cuando tú te conviertes en uno vuelves a hacer lo mismo. Un docente novel, supertemeroso, se mete en un aula de Secundaria con cuarenta adolescentes y no sabe qué hacer y se hace el duro, sin darse cuenta de que lo que tiene que hacer es lo contrario.

—¿Dónde queda la Ley de Autoridad del profesor, tan necesaria en algunos casos incluso de agresión al maestro por parte del estudiante?

—Pedagogía y poder... En una estructura de control... No sólo hay que parecer democrático sino que hay que serlo. Todos somos democráticos de boquilla. Luego llegamos al aula y somos autoritarios. Si estamos hablando de democracia, no puedes llegar y hacer un monólogo. O no puedes hablar de democracia y subirte a una tarima.

—¿Qué estrategias de cambio propone para acabar con éxito con estas rigideces?

—La primera de ellas es crear en clase una «comunidad», en lugar de la antagonía «profesor y estudiante», que además en este momento en que el estudiante tiene muchos conocimientos por ejemplo de tecnología, ¿que vas a hacer? En la idea de la comunidad, entra el profesor como «coach» (entrenador), como acompañante, pero es que ni siquiera es un acompañante, los profesores y estudiantes como «coachers» (entrenadores) unos de otros. Si tu tratas al alumno más como un igual, y le das más poder, sus problemas se reducen. Esos problemas aumentan cuanto más autoritario es el sistema. Si tu a un alumno le das responsabilidad, todo mejora. Si le obligas y le das disciplina solamente, al final surge el miedo. Hay que recuperar los afectos en el aula, son muy importantes.
Habitar el aula

—¿Qué es y cuál es la máxima del «edupunk», al que usted hace referencia?

–Más que una metodología es un nombre, un paraguas donde se recogen todas las metodologías que no son la metodología tradicional. La máxima es que tu no puedes cambiar los contenidos sin cambiar la arquitectura pedagógica. No puedes abogar por una educación diferente mediante una lección magistral. No puedes dar una clase con un mobiliario industrial si quieres hacer una clase orgánica. Hay que revisar el formato y cambiarlo.

–También habla usted de habitar la clase.

–Claro, la pedagogía es mente, pero también es cuerpo. ¿Cómo se entiende el cuerpo en el acto pedagógico? Sentado (horas), sumiso... No es que haya niños con déficit de atención e hiperactividad (TDAH), lo que hay es niños aburridos. Es un problema superserio, cómo se está medicando de forma a lo bestia, con anfetaminas, a niños desde los dos años. Menos medicina y más rEDUvolution. Es un problema terrible que vemos cada vez más, si se cambiara el sistema te aseguro que habría menos TDAH. No hay que medicar a los niños, que simplemente se quieren mover, sino cambiar el sistema.

–¿Lo más próximo que tenemos a este sistema es la metodología por proyectos?

—Sí. Definitivamente sí, pero en España hay muy poca oferta en educación alternativa.


Sinopsis de rEDUvolution

  • Actualmente asistimos día a día a situaciones que hace tan solo unos años nos hubieran parecido inverosímiles y, mientras que todo se transforma, el mundo de la educación permanece igual, anclado en un paradigma más cercano al siglo XIX y a la producción industrial que a las dinámicas propias del siglo XXI. Es necesario que iniciemos la #rEDUvolution o, lo que desde hace algún tiempo se conoce como la revolución educativa.
  • El término rEDUvolution mediante la mezcla de los términos revolución y educación apunta a la necesidad de ejecutar una transformación real en los espacios educativos a través de cinco ejes clave:
    • Aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden. Cambiar las dinámicas de poder. Habitar el aula. Pasar del simulacro a la experiencia.Dejar de evaluar para pasar a investigar.
  • Escrito con un lenguaje directo y nada académico, en rEDUvolution encontrarás un texto donde el lenguaje visual aporta tanto conocimiento como el lenguaje escrito. Asimismo, se incluyen una serie de propuestas que pretenden provocar el siempre difícil paso de la teoría a la práctica mediante la participación del lector o lectora en el propio libro.

¿Educación o Condicionamiento?

Fuente: El país
Por: Borja Vilaseca
  • La función de los padres es acompañar a sus hijos para que crezcan sanos, libres e independientes. Sin embargo, muchos les imponen sus normas y creencias, dificultando que se conviertan en quienes son.
Dado que nadie puede enseñarnos a ser padres (o madres), educar a los hijos es el compromiso más exigente que podemos asumir en la vida. Estamos hablando de crear y desarrollar el potencial de un nuevo ser, no puede ni debe tomarse a la ligera. Cabe recordar que una vez nos adentramos en esta gran aventura no hay marcha atrás.
Ningún otro acontecimiento supone un punto de inflexión tan radical en nuestra experiencia como seres humanos que empezar a ejercer de padres. Durante muchos años deberemos responsabilizarnos del cuidado, la protección y la educación de un bebé, la criatura más frágil e inocente que habita en este mundo. Es como una semilla que requiere de un jardinero competente, atento y, sobre todo, amoroso. No hay mejor abono que el cariño.

"Algunos padres creen que sus hijos son una más de sus posesiones y los tratan como una prolongación de sus propios egos"

"Los padres inconscientes hacen con sus hijos lo que les hicieron a ellos: inculcarles patrones automáticos de pensamiento"


Como en cualquier otra profesión, el verdadero éxito suele conseguirse cuando los padres vivimos y disfrutamos de nuestra nueva función con vocación de servicio. Y ésta puede cultivarse cuando nuestro hijo es fruto de una decisión libre y consciente, movida por el profundo anhelo de aprender a amar incondicionalmente. Si somos merecedores de recibir el regalo de la paternidad, es necesario que nos preguntemos por qué y para qué queremos dar este importante paso.

¿PARA QUÉ SE TIENEN HIJOS?
"Para liderar a tus hijos, primero has de aprender a liderarte a ti mismo" (Kenneth Blanchard)
Para desenmascarar la verdadera motivación que nos mueve a desear un hijo, algunos psicólogos proponen que nos hagamos cuatro preguntas:
1. ¿Para cumplir con lo que la familia y la sociedad espera de nosotros?
2. ¿Para crear un vínculo emocional con nuestra pareja, de la que nos sentimos distanciados?
3. ¿Para tener un juguete con el que entretenernos y escapar de la monotonía?
4. ¿Para llenar el vacío de una vida sin sentido? Son preguntas muy serias que requieren respuestas maduras y reflexivas.

Nuestros deseos egoístas no son justificación suficiente para concebir un hijo. En el caso de llegar el momento oportuno, nuestro corazón siente una aspiración mucho más trascendente y altruista: contribuir con nuestro granito de arena en la evolución consciente de la humanidad. Y para lograrlo, primero hemos de echarnos un vistazo a nosotros mismos.

Para poder ser un buen padre se debe contar con la comprensión suficiente para disfrutar de una vida equilibrada y plena. Antes de dedicarnos a atender emocionalmente a nuestros hijos, primero hemos de haberlo hecho con nosotros mismos. Sólo así asumiremos nuestro nuevo rol de forma madura y responsable. Ése es precisamente uno de los objetivos del autoconocimiento y el desarrollo personal. No hemos de olvidar que ser padre es un milagro biológico; es el don más preciado de nuestra existencia, y requiere cierto esfuerzo por nuestra parte ser dignos de disfrutarlo.

CUESTIÓN DE COMPROMISO
Tener hijos no le convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no le vuelve pianista" (Michael Levine)
Los padres comprometidos comienzan a serlo antes del embarazo, aunque nunca es tarde para asumir esta responsabilidad. Son conscientes de la importancia de cuidar su salud, con lo que echan mano de su fuerza de voluntad para eliminar hábitos como el alcohol, el tabaco y la negatividad. Y esto se acentúa aún más en el caso de las mujeres, que durante nueves meses nutren a su futuro hijo a través de su cuerpo (cobijo, calor y alimento) y su mente (pensamientos, emociones, sentimientos).

Cuando nacen, los niños son como una hoja en blanco: limpios, puros y sin limitaciones ni prejuicios. Al ver el mundo por primera vez, se asombran por todo lo que sucede. Ése es el tesoro de la inocencia. Tan sólo hay que ver la cara que ponemos los adultos cuando miramos cómo juega un niño. Solemos sonreír, disipando la nube gris que normalmente distorsiona nuestra manera de ver y de interpretar la realidad.

Y es justamente ese asombro el que echamos de menos. Los niños nos recuerdan nuestra capacidad de ser felices en cualquier momento. Nos enseñan que el secreto se encuentra en nuestra actitud, que escogemos en cada instante. Nuestro proceso de crecimiento, cambio y evolución pasa por aprender a mirar y aceptar la realidad tal como es, maravillándonos conscientemente de todo lo que nos ofrece, recuperando así el contacto con el niño que fuimos.

POR EL BIEN DE LOS HIJOS

El crimen más grande en contra de la humanidad es contaminar la mente de un niño inocente con falsas creencias que limiten y obstaculicen su propio descubrimiento de la vida" (Osho)
Existen dos formas diferentes de vivir la paternidad. Los hay que la ejercen consciente y amorosamente, y quienes la ejecutan mecánicamente. Los primeros han tomado conciencia de que sus hijos vienen a través de ellos, pero no les pertenecen. Saben que algún día comenzarán a vivir su propia vida e intentan apoyarlos durante su proceso de crecimiento. De ahí que su estilo de vida les permita conciliar, haciendo lo posible para dedicar a sus hijos tiempo de calidad.

Los padres inconscientes creen erróneamente que sus hijos son una más de sus posesiones, y los tratan como una prolongación de sus egos. En vez de darles lo que verdaderamente necesitan (cariño, atención, aceptación, libertad y amor), les ponen todo tipo de límites, inculcándoles creencias, normas y valores que definan quiénes han de ser y cómo deben vivir. No están interesados en que crezcan y se desarrollen siguiendo su propio camino, sino en que se conviertan en los adultos que han decidido que tienen que ser.

Así, los padres inconscientes hacen con sus hijos exactamente lo que les hicieron a ellos cuando eran niños: inculcar los patrones automáticos de pensamiento y conducta con los que fueron programados, frenando así la evolución natural de la nueva generación. En el caso de que estos padres sean infelices, obstaculizarán la búsqueda y la conquista de la felicidad de sus hijos. De ahí que se diga que las buenas intenciones son peligrosas en manos de gente inconsciente.

LAS FASES DE LA PERSONALIDAD
Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada"
(Albert Einstein)


Expertos en el campo de la psicología de la personalidad afirman que la creación de nuestra identidad atraviesa tres fases. La primera se produce hasta los 12 años, periodo en el que nos creemos indiscriminadamente todo lo que nos dicen, pues no tenemos ninguna referencia con qué compararla. La segunda fase transcurre durante la pubertad, una vez ya se ha conformado nuestro sistema de creencias. Al empezar a funcionar siguiendo la programación introducida en nuestra mente, nos sentimos profundamente inseguros y confundidos, lo que ocasiona la crisis de la adolescencia.

La tercera fase suele comenzar a los 18 años. Una vez revisadas nuestras creencias, podemos decidir voluntariamente qué nos gusta, qué nos sirve o qué nos conviene mantener de nuestra forma de ser, insertando nueva información y desechando la vieja. Es entonces cuando adquiere una enorme importancia confirmar la veracidad o falsedad de los dogmas que nos han sido impuestos. Detrás de cualquier malestar siempre se esconde una falsa creencia.

En la medida en que pensamos y funcionamos a partir de nuestro sistema de creencias, el condicionamiento inculcado se va consolidando en nuestra mente, formando así nuestra personalidad. Al repetirnos determinados mensajes e ideas escuchados en nuestra infancia sobre lo que hemos de ser, hacer y tener para ser aceptados como individuosnormales por nuestra sociedad, finalmente terminamos convirtiéndonos en eso que creemos ser.

BUSCAR LA VERDAD

"No puedo enseñaros nada, solamente puedo ayudaros a buscar el conocimiento dentro de vosotros mismos, lo cual es mucho mejor que traspasaros mi poca sabiduría" (Sócrates)

Mientras el condicionamiento nos esclaviza, la auténtica educación tiene como finalidad liberarnos. Etimológicamente, uno de los significados de la palabra latina educare es "conducir de la oscuridad a la luz", es decir, "extraer algo que está en nuestro interior, desarrollando así nuestro potencial humano". Así, nuestra función como padres no consiste en proyectar nuestra manera de ver el mundo sobre nuestros hijos, sino en ayudarles para que ellos mismos descubran su propia forma de mirarlo, comprenderlo y disfrutarlo.

¿Qué sentido tiene que nuestros hijos deban estudiar Derecho o Económicas si lo que les gusta es el arte y los proyectos sociales? ¿Que deban trabajar 11 horas al día en una profesión que odian para ganar mucho dinero? ¿Que deban jugar con soldaditos si prefieren las muñecas? ¿Que deban convertirse en cristianos, judíos, musulmanes o budistas si no lo han escogido voluntariamente? ¿Que deban seguir los dictados de la mayoría cuando anhelan descubrir su propio camino en la vida?

No es fácil ser padre. Pero tampoco lo es ser hijo de alguien que no se preocupa realmente por el desarrollo de tu bienestar. El condicionamiento provoca que siendo niños nos desconectemos y olvidemos de nuestra naturaleza más esencial: la alegría y vitalidad con la que nacimos. Al convertirnos en adultos, nuestra verdadera identidad queda sepultada por una máscara construida con creencias, normas y valores de segunda mano. De nosotros depende ser capaces de mirarnos al espejo y ver que es necesario cambiar.