Hacía Otro Paradigma Educativo

No a la violencia sexual. No a la violencia física. No a la violencia psicológica. No más violencia contra la mujer

Hacía Otro Paradigma Educativo

Las personas fueron creadas para ser amadas y las cosas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos es que las cosas están siendo amadas y las personas siendo usadas.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Nunca más llamaré puta a otra mujer. Nadie podrá convencerme en la calentura de no usar condon. Jamás me emarazaré por tener a un hombre a mi lado.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

"La igualdad no significa que todos tengamos la misma riqueza, sino que nadie sea tan rico como para poder comprar a otro ni que nadie sea tan pobre como para verse forzado a venderse"

domingo, 31 de mayo de 2015

John Mighton: “El problema es subestimar a los estudiantes”

Fuente: Tiching
Fecha de publicación: 07-05-2015

John Mighton | Tiching

Así era...
John Mighton
Profesor, matemático, director de JUMP Math
En la escuela le gustaban todas las asignaturas aunque reconoce que su favorita era la biología. De su etapa escolar recuerda especialmente el libro A Wrinke in time de Madeleine l’Engle y admite que estaba siempre en estado de asombro a la vez que dudando de sí mismo. Actualmente lidera el programa JUMP Math, un modelo de enseñanza de las matemáticas revolucionario.


¿Cómo surgió la idea de crear la organización JUMP Math?
Cuando era pequeño tenía serios problemas con las matemáticas y pensaba que era debido a que no tenía suficiente capacidad. No fue hasta los treinta años cuando tuve la confianza necesaria para enfrentarme a ellas. Hace 15 años me propuse devolver los conocimientos adquiridos a mi comunidad y empecé a trabajar en JUMP Math.

Uno de los objetivos de la organización es cambiar la forma en que se enseñan actualmente las matemáticas en las escuelas. ¿Por qué?

Existen evidencias de que los niños tienen mucho más potencial en matemáticas de lo que creemos. Los estudiantes que aprenden bajo nuestro programa progresan dos veces más rápido, y este es el principal motivo por el que queremos modificar la manera de enseñar la materia.


¿Cómo quieren cambiarlo?

Esta es una pregunta compleja. Los expertos sugieren que debemos enseñar a los niños a descubrir, averiguar y perseverar. Los estudios también demuestran que debemos guiarles a lo largo del proceso de aprendizaje, desglosando los retos complejos en pasos más simples con el objetivo de facilitar su comprensión.

¿Son las matemáticas realmente difíciles de comprender para los niños?

Cualquier estudio en cognosciencia demuestra que todos los niños son capaces de aprender prácticamente cualquier cosa. El problema es que a veces los subestimamos. Imagínate cómo sería nuestra sociedad si somos capaces de cambiar esta mentalidad.

¿Cómo pueden las matemáticas ayudar al futuro de los estudiantes?

Con el aprendizaje de las matemáticas podrán escoger casi cualquier tipo de trabajo y probablemente les encantará, ya que les permitirá solucionar problemas. Con nuestro programa también hemos visto cambios en el comportamiento de los niños. Cuando ellos creen que son buenos en matemáticas, sienten que son capaces de hacer cualquier cosa.

¿Qué otras ventajas ofrece JUMP Math?

Los estudiantes se ayudan unos a otros y ya no sienten la necesidad de competir para obtener la mejor nota, ya que piensan que si trabajan duro y colaboran tendrán éxito. Bajo esta fórmula no mejoramos únicamente la parte académica, también fomentamos ciudadanos más comprometidos, cooperativos y empáticos.

¿Por qué su método es bueno para enseñar matemáticas a estudiantes con diferentes tipos de habilidades?

Pensamos que el motivo por el cual vemos estas diferencias de capacidades entre estudiantes es porque les permitimos hacer comparaciones entre ellos. Desde parvulario se comparan unos con otros, determinando quién es bueno en una determinada materia y quién no lo es.

¿Qué impacto tienen estas comparaciones?

Desde el momento en que un niño decide que no está en un grupo talentoso, su cerebro para de actuar de forma eficiente, no recuerda los conceptos y no presta atención, por lo que año tras año su rendimiento es peor. Pero si el profesor hace sentir a todos los estudiantes que son capaces de hacerlo y les ayuda a aprender de forma eficiente, entonces todos los niños son iguales de capaces de superar una materia o curso.

Usted ha afirmado que uno de los motivos por los que les cuesta aprender matemáticas a los niños es porque creen que son difíciles y aburridas. ¿Cómo se puede revertir esta situación?

Una de las cosas que se debe hacer es empezar por los ejercicios de construcción de la confianza, es decir, enseñándoles que algo que ellos creen que es difícil puede resultar fácil. En nuestra página web los profesores pueden descargarse gratuitamente algunos ejercicios para potenciar este aspecto entre sus estudiantes.

Otro de los problemas que menciona es que muchos profesores de matemáticas ni les gustan ni saben enseñarlas.

Antes que nada decir que para mí los profesores son héroes, ya que hacen un trabajo muy importante y ejemplar, pero también es cierto que algunos de ellos no saben suficientes matemáticas como para afrontar una clase. A todos los profesores con los que trabajamos les ilusiona poder entender las matemáticas al detalle y cuando ellos están motivados, pueden transmitir más fácilmente ilusión y conocimientos a sus estudiantes.

Si JUMP Math es un programa con éxito probado, ¿por qué no se aplica en más escuelas?

Somos una organización sin ánimo de lucro, por lo que la mayor parte de nuestros ingresos se han destinado a la elaboración y desarrollo del programa. Hemos dedicado muchos años a probarlo y mejorarlo, por lo que justo ahora empezamos a difundirlo.

¿Cree que JUMP Math se expandirá por todo el mundo?

Actualmente disponemos de un mayor presupuesto para invertir en la difusión de nuestro programa y, además, tenemos el aval de los muy buenos resultados obtenidos en estudios externos, lo que estamos convencidos que nos ayudará a tener un crecimiento mucho más rápido.

Finalmente, una persona que no era buena en matemáticas en la escuela, ¿puede aprenderlas en edad adulta?

Las matemáticas son mucho más fáciles de lo que pensamos, pero nos parecen difíciles porque las enseñamos de una manera muy complicada. Cualquier persona puede aprender matemáticas, tenga la edad que tenga. Es cierto que es mucho mejor aprenderlas desde pequeños, pero nunca es demasiado tarde para que un profesor o cualquier persona adulta aprenda matemáticas.

jueves, 28 de mayo de 2015

La escuela no debe ser una prisión, afirma experto en arquitectura escolar

Por: Claudia Altamirano
Fuente: Educación futura
Fecha de publicación 30-03-2015
salon_nairSi alguien de otro planeta viniera y mirara nuestras escuelas, no distinguiría entre éstas y una prisión, pues el modelo arquitectónico es el mismo, advierte el arquitecto indio Prakash Nair.
El modelo de centro escolar tradicional fue diseñado para los trabajadores de las fábricas, para enseñarlos a repetir una misma cosa sin cuestionar lo que hacen, afirma el experto, y hace un llamado a “desaprender” estos viejos hábitos en las escuelas y aprender otros nuevos.
El arquitecto participó en el Seminario Internacional de Educación Integral, organizado por la Fundación SM con la colaboración de Educación Futura, durante el cual impartió una magna conferencia y sostuvo una charla con su colega mexicano Axel Arañó, con quien coincidió en que la escuela ya no debe ser simplemente una “caja” en la que se deposita a los alumnos para enseñarles y mantenerlos bajo control.
“La gente quiere que sus niños estén en espacios cómodos, felices, y nada de eso se refleja en las escuelas: los encerramos en cajas y les damos drogas para que se comporten, esto es un problema fabricado por el hombre. Déjenlos correr, usar esa energía, en lugar de contenerlos y luego darles drogas para que estén quietos, no tiene sentido”, expresó el arquitecto, considerado alrededor del mundo como un visionario del diseño de centros escolares.
Axel Arañó
Axel Arañó
Su trabajo ha consistido, básicamente, en cuestionar y rediseñar el modelo completo de la escuela, pues el mundo ha cambiado pero el modelo físico de la escuela no. “Donde un adulto controla 50 pequeños en un salón… eso fue diseñado para las fábricas, donde querías que las personas trabajaran sin pensar por sí mismos, sin retar al jefe, pero ¿cómo puedes decir que te importa cada niño si lo pones en una prisión? Eso no tiene sentido, deben ser libres; no es un problema de dinero sino de decisiones, hay que tratar a los niños como queremos que nos traten a nosotros”, puntualizó Nair.
El arquitecto Axel Arañó sugirió que haya más espacios para clases extramuros, a lo que se sumó Nair, quien dijo que se puede abrir literalmente los espacios para que estén más disponibles para los alumnos sin gastar demasiado, pues incluso a veces cuesta menos demoler que construir, “como arquitectos lo podemos hacer”, dijo.
El arquitecto mexicano agregó que las escuelas deben ser centros abiertos al público, donde no sólo se impartan clases sino que haya bibliotecas o espacios deportivos al que tenga acceso toda la comunidad.
Sobre esa idea, Nair dijo que el propósito de la escuela ha cambiado por completo, pues ya no debe ser un lugar en el que se les recluye por seis años mientras se les instruye, sino que deben mantenerse como parte de una sociedad en la que aprenden siendo parte de ella.
“Necesitamos un sistema educativo que vaya más allá de la escuela, hay que crear un ambiente bonito, convertir las escuelas en un espacio cívico con un alto sentido de comunidad”.
Prakash Nair
Prakash Nair
Agregó que las escuelas son edificios obsoletos que se usan muy poco tiempo, pues después de clases se cierran y permanecen así durante las vacaciones, “no es una manera muy eficiente de usar el espacio, deben permanecer abiertas en las tardes y el verano y ayudar a las necesidades de la comunidad”.
Por su parte, Axel Arañó indicó que otro de los problemas actuales de la educación es el decremento en las inversiones en escuelas, mientras crece la inversión en corporativos y centros comerciales.
Descentralizar el conocimientoEl fundador y presidente de Fielding Nair International, una empresa considerada como uno de los agentes de cambio más importantes del mundo, tanto en la educación como en el diseño de escuelas, señaló durante la charla que existe un concepto malentendido de que el profesor debe enseñar y mantener el control de todos los alumnos; cuando se puede dejar que los estudiantes sean profesores de algún modo al calificar y ayudar a sus compañeros, un concepto conocido como “tutoría de pares”.
salon_nair2“Hace 25 años el maestro era alguien que venía a la escuela para aprender de él, pero ahora ha cambiado con Internet, ahora pasó de ser alguien para dar información, a ser algo más: él tiene la sabiduría, él puede ayudarte de forma emocional y social; enfocar los esfuerzos del estudiante en las necesidades y no en lo meramente académico, ayudar al niño a encontrar algo por lo que se sienta motivado, si tiene un deseo estará feliz, pero a veces son muy aburridas las escuelas. No podemos forzar la atención en algo que de por sí es aburrido”, puntualizó Prakash Nair.
Finalmente, el arquitecto aseguró que hoy la educación debe ser más democrática, pues una escuela pobre puede tener las mismas oportunidades que un chico en Harvard si lo que se les enseña es a pensar por sí mismos, “no deberían preocuparse tanto por estos niños, tendrán las oportunidades que no tuvimos nosotros”, concluyó.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Qué pensarán los demás?


"El miedo a la desaprobación y a que descubran que queremos algo, a menudo se da en las relaciones con las personas más cercanas a nosotros. Es muy probable que tus padres y tus hermanos, y tu pareja y tus hijos (si los tienes), tengan firmes opiniones sobre lo que deberías y no deberías hacer con tu vida. Desde luego, tal vez estén en lo cierto y tengan un papel positivo como mentores a la hora de estimular tus verdaderas habilidades. Pero también podrían estar completamente equivocados.

La gente puede tener razones muy complejas para intentar 
cortar las alas de los demás. Tal vez el hecho de que escojas un camino diferente no se adecue a sus intereses, o les complique la vida y crean que no se lo pueden permitir. Cualesquiera que sean las razones, alguien que te impida hacer aquello que amas —o incluso ir tras ello— te puede provocar una intensa frustración.
Puede que los otros no tengan ningún motivo para oponerse. 

Es probable que sencillamente te encuentres envuelto en una red de obligaciones sociales y expectativas que, de forma tácita, pongan límites a tus ambiciones. 
Muchas personas no encuentran el Elemento porque no tienen la confianza o el estímulo necesarios para salir fuera de su círculo de relaciones. 
A veces, por supuesto, tus seres queridos creen sinceramente que estás malgastando tu tiempo y talento haciendo algo que ellos desaprueban (...)

A pocos de nosotros nos presionan con tanta firmeza para que nos avengamos a las expectativas de nuestra familia. Pero son muchas las personas que tropiezan con esas barreras: «No te apuntes a un curso de baile, no puedes ganarte la vida siendo bailarín»; «Eres bueno en matemáticas, deberías ser contable»; «No voy a pagar para que te especialices en filosofía»…

Por regla general, cuando las personas cercanas a ti intentan disuadirte de que tomes determinado camino, creen que lo hacen por tu propio bien. Algunas tienen razones menos nobles, pero la mayoría creen saber qué es lo mejor para ti. Y el hecho es que el oficinista medio probablemente tiene mayor seguridad económica que la mayoría de los trompetistas de jazz. Pero es difícil que te sientas realizado cuando no haces algo que te importe. Hacer algo «por tu propio bien» pocas veces será por tu propio bien si consigue que seas menos de lo que en realidad eres.
La decisión de ir sobre seguro, de seguir el camino más fácil, puede parecer irresistible, en particular si se tienen dudas y miedo a las alternativas. Y para algunas personas es más sencillo evitar los conflictos y contar con la aprobación de sus padres, hermanos y parejas. Pero no es así para todo el mundo".

Sir Ken Robinson, extracto del libro "El elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo".

martes, 26 de mayo de 2015

Educación a la carta

Fuente: PLE
El sistema educativo no necesita una reforma más, sino lo que necesita es una verdadera Revolución", así comienza el avance del documental Educación a la Carta (La Revolución Pendiente) Un documental realizado por Plataforma por la Libertad Educativa en el que aparecen niños, padres y diversos profesionales.

"O sistema educativo não necessita de mais uma reforma, senão de uma verdadeira Revolução", assim começa o documentário Educación a la Carta (La Revolución Pendiente). Um documentário realizado pela Plataforma por la Libertad Educativa em que aparecem crianças, pais e diversos profissionais.



domingo, 24 de mayo de 2015

"Teníamos un juguete", el texto de Hernán Casciari sobre la violencia

Por: Hernán Casciari
Fuente: Orsai

Teníamos un juguete; era el más divertido del mundo. No lo habíamos inventado nosotros pero jugábamos mejor que sus inventores. Aceptamos algunas palabras de su idioma original: ful, corner, orsai, pero enseguida lo llenamos de palabras nuestras: sombrero, rabona, pared. Empezamos a jugar en la vereda, en los patios, en invierno y verano, hasta que un día algunos de nosotros, los que jugaban mejor, dejaron sus empleos y se dedicaron por completo. ¡Y qué bien jugaban!


Era tan grande la belleza de sus movimientos que muchos dejamos de jugar y nos pusimos a mirarlos. Armamos clubes sociales, construimos tribunas de madera y de cemento, solamente para ver de cerca a los mejores de cada barrio. Después organizamos torneos semanales, discutimos reglas y elegimos colores para las camisetas. Éramos hombres, pero actuábamos como chicos la mañana del seis de enero.

Y claro, los que habíamos nacido en un barrio queríamos que el domingo ganaran los nuestros, y que los vecinos perdieran. Entonces le incorporamos una variante al juego: mientras durase el partido, los que mirábamos teníamos que cantar a coro y a los gritos. Y así lo hicimos.

¡Qué bien nos salía cantar! Pronto averiguamos que no solo éramos buenos con el juguete, sino también mirando el juego. No habíamos resultado espectadores tristes, como en otros continentes. Nosotros nos involucrábamos, tirábamos kilos de papel picado para recibir a los nuestros y componíamos canciones de aliento. «Sí sí señores / yo soy de Racing. / Sí sí señores / de corazón». Nos divertíamos durante la semana inventando estrofas, y hasta empezamos a componer otras, más picarescas, para fastidiar al vecino. «River tenía un carrito / Boca se lo sacó / River salió llorando / Boca salió campeón». Qué risa nos daba molestar a los vecinos.

Imagínense. Si el juguete ya era divertido en silencio, con el contrapunto de las tribunas el pasatiempo se convirtió en un espectáculo asombroso. Tanto, que venía gente de todo el mundo a conocer nuestra fiesta popular, llena de papel picado y de cantitos. Empezamos a decirle «hinchar» a la acción de fastidiar al rival con canciones picarescas. Y nos bautizamos a nosotros mismos «hinchas», y al grupo enfervorizado de la tribuna le pusimos de nombre «hinchada». Habíamos aprendido a vestir al juguete con accesorios.

Un día se hicieron tan numerosas las hinchadas, y tan efusivas, que tuvimos que poner barras de fierro en las tribunas, a la altura de la cadera, para no caernos en avalancha por culpa de la emoción. Más tarde esa barra de metal sirvió para que el hincha con mejor garganta, subido a ella, dirigiera el coro improvisado. Bautizamos a este hincha con el nombre de «barrabrava», porque sus malabares eran de vértigo.

Nuestros mejores jugadores, que ya empezaban a jugar en otros países, al debutar en el extranjero sentían un vacío: la emoción de las tribunas no era igual. Todos sentados, nadie cantando. Muchos elegían volver al club de su origen, incluso perdiendo fortunas, con tal de escuchar otra vez el rumor de las hinchadas dirigidas por los barras. Fue entonces cuando nos empezó a interesar más el accesorio que el juguete.

En esa época empezamos a exagerar la emoción que sentíamos. Los hinchas, que hasta entonces caricaturizábamos pequeñas guerras ficticias, olvidamos que actuábamos en chiste. Empezamos a llamarle «pasión» a nuestra simpatía por un club.

Y los cantos se volvieron literales. «Corrieron para acá / corrieron para allá / a todos esos putos los vamos a matar». A muchas empresas esto les pareció muy rentable y reforzaron la idea de «pasión». La pasión del encuentro. Todos unidos por una pasión. El juguete se había vuelto tan importante como la vida. Era, incluso, un resumen de la vida.

Entonces, una tarde, dejamos de alentar a los jugadores y empezamos a ser hinchas de nuestra propia pasión. «Pasan los años / pasan los jugadores / la hinchada está presente / no para de alentar».

Mientras en el pasto ocurría el juego, las tribunas se felicitaban a ellas mismas, y creímos sensato fundar periódicos, emisoras de radio y canales de televisión que informaran durante las veinticuatro horas sobre el juego, aunque el juego solo ocurriera una vez por semana. No nos pareció excesivo. Porque de martes a sábados queríamos saber sobre las hinchadas, sobre los barrabravas y sobre las pasiones.

Los periódicos le daban la misma importancia, en la portada, a un conflicto entre hinchas que a la guerra de Medio Oriente. Y los barrabravas empezaron a tener nombre y apellido en la prensa. Les sacaban fotografías, se hablaba de ellos en las tertulias. Cuanto mayor era su salvajismo, más grande su fama y su titular.

Los relatores del juego, que al inicio solo decían los nombres de los jugadores por la radio, también empezaron a fingir emoción exagerada en el relato. Durante los partidos gritaban los goles durante cincuenta segundos en el micrófono, como poseídos, como si no hubiera nada más importante en el universo, y después le pedían calma a las tribunas.

Nadie sabe cuándo fue, exactamente, que todo se fue al carajo. Nadie recuerda cuándo murió el primero de los nuestros, ni a manos de quién. Nadie sabe cómo algunos se hicieron dueños del juguete. Pero un día las tribunas se convirtieron en campos de batalla. Y la prensa no hablaba de la muerte de seres humanos, sino de la muerte de «hinchas de». Para alimentar la pasión.

Los jugadores que triunfaban en el extranjero ya no quisieron volver, y los dueños del juguete se llenaron los bolsillos sin mejorarle el mecanismo. Hoy, cuando vamos a ver jugar a los nuestros, ya no hay sombreros, ni rabonas, ni paredes. El pasto está alto y descuidado. Y pusieron una manga de plástico para que los jugadores puedan entrar a la cancha sin morir.

Teníamos un juguete. Era el más divertido del mundo. Todavía no sabemos si fue un accidente, pero rompimos el juguete en mil pedazos. Lo hicimos mierda.

Y lo más triste es que no sabemos jugar a otra cosa.

Slow Parenting

Fuente: Universo UP
Fecha de publicación: 06-2014


El llamado Slow Parenting es un estilo de paternidadsimplificado, paciente y consciente, que propone dejar a los niños desarrollarse en función de sus propios logros sin controlar rígidamente o en exceso su formación, ocio y seguridad.






Debemos esta idea a la enfermera canadiense Jean Alice Rowcliffe, que trabajó más de 30 años como cuidadora en hogares de EEUU y Reino Unido (trabajando incluso para la Casa Real Británica). Toda esta experiencia acumulada y el contacto con muy diversas familias la llevó a embarcarse en una particular misión: recordar a las familias el valor de la paternidad en sí, enseñarlas a relajar el ritmo de crianza disfrutando de cada momento del desarrollo del niño.Considera que no es necesario organizar cada minuto de la vida de los pequeños, porque ellos ya cuentan con una forma de aprendizaje: el juego. En efecto, uno de los lemas de este estilo educativo dice: “el trabajo de los niños es jugar”.


Los niños necesitan jugar, aburrirse, equivocarse, caerse… porque todo ello es en sí un aprendizaje”.



Rowcliffe reacciona contra la cultura de la sobre-estimulación, obsesionada con la perfección y la preparación, ultra planificada yque sólo valora el logro. Este tipo de educación produce niños que carecen de herramientas para el autodescubrimiento y la exploración. Por el contrario, el Slow Parenting cuenta con un decálogo en que se insta al juego, a reducir el contacto con la tecnología y aumentarlo con la naturaleza, que recupera elsentido de comunidad y de familia como primeras escuelas del niño e insiste en que los niños necesitan límites y momentos de tranquilidad, frente a la saturación y las apretadas agendas de hoy en día:

Diez Principios del Movimiento Slow Parenting:
1. Apague la tecnología durante al menos una hora cada día (más es preferible).
2. SEA el padre, deje de tratar de ser amigo de su hijo.
3. Cultive la capacidad de observar a su hijo y a otros niños, y tenga en cuenta esas observaciones. Fíjese en las diferencias en el desarrollo de diversas edades.
4. Las casas son las primeras escuelas, los padres son los primeros maestros. Comprenda y valore la importancia de su papel.
5. El trabajo de un niño es jugar.
6. Usted da vida, pero NO es la vida de su hijo.
7. Está bien decir que no. Establezca límites.
8. Menos es más, la creatividad a menudo nace del aburrimiento.
9. Entienda, respete y honre a la comunidad (familia), tanto dentro como fuera del hogar
10. Aprenda a cultivar los espacios tranquilos durante el día y hágase el tiempo para vaciar la mente. Ábrase a la gratitud y a la admiración. (Traducción realizada de la página Slow Parenting Movement)




Uno de los lemas de este estilo educativo dice: “el trabajo de los niños es jugar”.

Con estas características, el Slow Parenting se circunscribe también dentro del Movimiento Slow, donde cuenta con defensores como Carl Honoré, autor del libro Bajo Presióny embajador de la filosofía Slow, basada en simplificar la forma de vida, bajar el ritmo de actividad y disfrutar más, comer despacio, caminar, descansar.

El Slow Parenting no renuncia a la formación de los padresni a que aprendan distintos estilos y herramientas parentales, pero aboga por el sentido común y porque cada familia encuentre la fórmula que mejor se adapte a ella.

viernes, 22 de mayo de 2015

"Tu tribu sabrá ver en tus fallos la semilla de tus éxitos"

Por: Lluís Amiguet
Fuente: La vanguardia
Fecha de publicación: 23-12-2010 

  • Sir Ken Robinson (y 2), formador de innovadores: autor de 'El elemento

Foto: Marc Arias 
La mayoría de la gente no disfruta de su trabajo...
... Si es que tiene la suerte de tener uno.

O la desgracia de conformarse con cualquiera. Afortunadamente, también conozco gente que goza con lo que hace.

¿Cómo lo lograron?

Todos tienen en común que encontraron su elemento: ese lugar del que le hablaba donde coinciden tus habilidades con tus aficiones; lo que sabes hacer con lo que te gusta.

No todos nacen talentudos...Es que todos tenemos talento si sabemos descubrirlo. Algunos con suerte lo descubren ya de niños con facilidad y el apoyo de su entorno y otros deben esforzarse para hallarlo: a veces contra su familia y amigos.

Y hay profesiones que son pura rutina.No hay tareas rutinarias; sólo hay modos rutinarios de hacer una tarea. Piense en cocinar, por ejemplo: puede ser un obligado aburrimiento o una creación excelsa.

Si todos tuviéramos un talento diverso, la inteligencia no se podría medir.Es que no se puede medir: los test fueron un invento supremacista. En realidad, el talento es tan personal como la huella dactilar y hay tantos modos de ser inteligente como personas. No se trata de cuán inteligente eres, sino de qué modo eres inteligente.
Al final, el talento no paga las facturas.Si haces algo a disgusto, acabas haciéndolo tan mal que al final no podrás ni pagar las facturas. Y eso pasa en la economía global: las tareas que se hacen de forma rutinaria acaban yéndose al país donde las hacen por menos. Sólo quien innova retiene el valor.

¿Tan mal ve usted la educación?
Ya le he dicho que la educación se ha reformado, pero no se ha transformado. Y no pido que se exija menos en el cole, sino más al cole: debemos concentrarnos en localizar y potenciar ese talento único de cada uno. Nuestra escuela aún genera uniformización, pasividad y conformismo.

Es que también hay cada alumno...
Pero todos tienen un potencial, porque ser creativo no es un don que tienen algunos elegidos; es lo que nos hace humanos. Si eres persona, eres creativo. Y se aprende a ser más creativo como se aprende a leer. Es una facultad innata que todos desarrollamos.

¿Cómo se desarrolla la creatividad?¿Cuántos sentidos hay?

Oído, vista, olfato, tacto, gusto...Y el sentido del equilibrio; el cinestésico o propiocepción (la percepción de uno mismo y su relación con el espacio)... Y está además el termoceptivo... Pero ¿sabe por qué usted ha pensado sólo en los cinco sentidos?

¿...?Por comodidad, que es la enemiga de la creatividad. Cuando algo nos parece evidente, no hacemos ningún esfuerzo por entenderlo. Así que usted me ha repetido los cinco sentidos y así se ha perdido la posibilidad de repensarlos y descubrir otros.

¿Y si no descubro mi supuesto talento?Para empezar, no se ponga límites, y menos en el tiempo. La creatividad, como la vida, no es lineal. Puedes ser un niño creativamente viejo o un nonagenario creativamente joven. Y cada día el cerebro es diferente.

Sí, pero ¡qué hago para descubrirlo?Lo estoy investigando ahora mismo. Se trata de hacer dos viajes: uno hacia el interior de ti mismo y otro hacia el exterior para proyectar tu talento. Y no son trayectos siempre consecutivos: pueden ser simultáneos.

Deme más pistas.Conózcase. Y si usted quiere conocer a alguien: ¿qué hace? Pasar tiempo a solas con él: pase más tiempo conociéndose.

¿Y cuando me conozca?Llegará un momento en que disfrutará de su propia compañía. Entonces encontrará y podrá sacar partido a su propia tribu creativa.

¿Quién es mi tribu creativa?Las personas con quienes puedes ser tú mismo: generaciones literarias; equipos de investigadores; bandas rockeras o colegas con quienes inventas cosas: son quienes se aceptan y reconocen mutuamente el talento y lo hacen crecer juntos.
¿Puede ser sólo un amigo?Fue mi caso: un profesor vio talento en un chaval poliomelítico de barrio y apostó por él. Tu mentor y tu tribu son quienes saben ver en tus fallos la semilla de tus éxitos.
¿Cómo me ejercito?La creatividad es inteligencia aplicada a una tarea concreta y compartida con complicidad: genio solitario es un oxímoron.

¿Y el esfuerzo, el sudor, las lágrimas...?Esfuerzo, claro, el mismo que hace un niño para ganar una carrera en el cole: sufre, pero también se divierte. La diversión incluye el sudor, pero nadie arriesga, innova ni experimenta si no disfruta haciéndolo.

Pues deme algunos truquillos...Invente nuevos juegos con los juguetes de siempre; juegue a médicos con plumas de indio; replantee lo obvio hasta que deje de serlo... No acepte nada de antemano ni dé nada por sentado. Y compártalo todo.

¿Y si me roban las ideas los colegas?

Regale sus ideas y verá cómo por ensalmo aparecen otras mejores aprovechando el espacio que dejaron las que regaló.

¿Y si se ríen de mis ideas?
¡Ríase con ellos! Crear no es algo que te pasa, sino lo que haces cuando te pasa algo.

¿Cómo sé que he llegado?Porque ser creativo no quita energía: la da. Las horas parecen minutos; las ideas fluyen y tú con ellas. Estás fuera del mundo y al mismo tiempo dentro de él.

Sofía Camussi: No soy un 7

Fuente: TEDx


Sofía vibra por la ciencia y el conocimiento. En el año 2014 participó del campamento científico “Expedición Ciencia”, donde descubrió una nueva manera de mirar el mundo. Tiene 18 años, vive en Rosario y cursa la escuela secundaria. Quiere ser investigadora cuando sea grande.

jueves, 21 de mayo de 2015

Grandes genios que NO brillaron en la escuela. La educación formal no lo es todo

Fuente: El ciudadano
Fecha de publicación:26-03-2015

Ir a la escuela nos da las armas necesarias para poder desarrollarnos en una sociedad que está basada en el aprendizaje y que requiere de un título profesional para alcanzar un objetivo personal.

Si bien el desarrollo escolar es básico para sentar las bases de un ser humano culto y educado, la formación académica siempre es diferente para cada persona, tanto, que antes de que existieran las aulas como tales, los pensadores y genios basaban sus conocimientos sólo en lo que la práctica les permitía conocer.


Albert Einstein
Cuando era niño, Albert tenía problemas para aprender, lo que hacía que sus padres estuvieran preocupados por su desarrollo intelectual. Cuando iba a la primaria los profesores decían que era infeliz y siempre estaba soñando, así que comenzó a estudiar en casa hasta que entró al Politécnico de Zurich.

Leonardo Da Vinci
Sus investigaciones fueron definitivas para el Renacimiento, como pintor, arquitecto, ingeniero y científico, pero debido a su gran curiosidad que lo llevaba a experimentar, el italiano no pudo asistir a la escuela porque era un hijo fuera del matrimonio, al final aprendió con la práctica.


Wolfgang Amadeus Mozart
El padre del artista era músico profesional, por lo cual enseñó a su hijo en casa, no solamente sobre música, también sobre idiomas y ciencias. A los 14 años Wolfgang Amadeus fue designado maestro de concierto en la corte del arzobispo de Salzburgo, durante su historia creó más de 600 obras.



Isaac Newton
En 1661 Newton fue admitido en el Trinity College, donde recibió una educación convencional; sin embargo, pronto se despertó su interés por la investigación experimental de la naturaleza, que estudió por su cuenta. Gracias a esto, se consagró como uno de los más grandes científicos de la historia

Galileo GalileiGalileo nació en Pisa en 1564 y fue educado en casa por su padre Vincenzo Galilei; fue hasta los 17 años que el futuro científico comenzó a cursar Medicina en la Universidad de Pisa, pero luego cambió a matemáticas. A los 25 años se le designó profesor de la misma materia.


Stephen William Hawking
Es un físico teórico conocido por sus aportaciones a la física cuántica y a la cosmología, a pesar de tener un coeficiente intelectual de 160, tenía un rendimiento pobre en la escuela, pero fue gracias a que obtuvo un porcentaje perfecto en sus exámenes de física que logró entrar a Oxford.


Abraham Lincoln
Debido a que nació en una familia pobre y tenía que ayudar a mantener a la familia, trabajaba en carpintería y cortaba leña. Fue su madrastra quien lo animó a aprender a leer, lo que el joven hizo en casa y así siguió hasta que comenzó a estudiar derecho, lo que también inició desde su hogar.


Thomas Alva Edison
Edison no le gustaba ir a la escuela debido a que se aburría, por eso su madre lo instó a estudiar desde casa, el primer libro que le dio fue Escuela de Filosofía Natural y lo obligó a realizar todos los experimentos que en él contenía. Con el apoyo de su madre, instaló un laboratorio en su casa. Aunque al final sacó un doctorado.


Agatha Christie
Una autora muy conocida por sus novelas policiales, pero que nunca asistió a la escuela. Su padre le enseñaba matemáticas y otros temas en su casa. Debido a que era una niña muy tímida y no sabía expresarse bien, no asistía al colegio. En su vida escribió más de 80 libros y 12 obras de teatro.

Arquímedes
Uno de los científicos más importantes de la antigüedad. Sentó los fundamentos de la hidrostática, el principio de la palanca, diseñó máquinas de asedio, calculó el área bajo el arco de una parábola y dio una aproximación muy precisa del número Pi. Autodidacta, se educaba con la práctica.

martes, 19 de mayo de 2015

Consumo es la última cosa que l@s niñ@s necesitan aprender

Por: Susan Linn
Fuente: Crianza en tribu
Fecha de publicación: 13-08-2013

La ciencia moderna nos ha demostrado lo que l@s niñ@s necesitan para un buen desarrollo: abrigo, alimento y la presencia de adultos que se preocupen por ell@s. Necesitan usar todos los sentidos para explorar el mundo a través de juegos activos y creativos, en solitario  y también con otros niñ@s. Necesitan tiempo junto a la naturaleza.

Sin embargo, tienen una cosa que no necesitan: el asedio de la publicidad. El comercio que busca solo el lucro no es la  única amenaza para el bienestar de l@s niñ@s que son vistos como consumidoras dificultando su crecimiento y desarrollo. La obesidad infantil, la sexualización y la violencia entre l@s jóvenes son problemas ligados a la publicidad y al marketing. Así como el materialismo excesivo y el distanciamiento de juegos creativos tan esenciales para el aprendizaje. Sin embargo, hoy permitimos que los anuncios publicitarios tengan acceso ilimitado a nuestros hij@s.

L@s niñ@s tienen el don de ver alegría y significado en cosas que no pueden ser compradas como la amistad, la creatividad, el amor y la naturaleza.

El asedio de la publicidad infantil viene creciendo desde la década de 1980, cuando las empresas consiguieron hacer valer sus intereses, flexibilizando la regulación de los espacios de TV dedicados a l@s niñ@s, limitando mucho el poder de gobierno para regular la publicidad infantil en los EUA. Hoy, las empresas gastan billones en publicidad infantil y contratan psicólogos especializados con el objetivo de profundizar en técnicas utilizadas en los anuncios y explorar las vulnerabilidades de estos seres en desarrollo. Además de eso, las nuevas tecnologías son tan  sofisticadas e invasivas que incluso pueden ser adaptadas para atender intereses y deseos individuales. La publicidad se hace omnipresente en la vida de muchos niños y niñas.

Investigaciones comprueban que es falso el argumento de que la publicidad que tiene público infantil como objetivo ayuda a que los niñ@s sean consumidores más críticos. La verdad es que tal exposición les estimula valores materialistas y el resultado de eso es el consumo excesivo. L@s niñ@s aun no tienen desarrolladas las capacidades cognitivas necesarias para juzgar los anuncios publicitarios con madurez y eso los torna más vulnerables que los adultos a la publicidad, que ya son bastantes vulnerables a ella.

L@s niñ@s  necesitan aprender a gerenciar el consumo, no a ser consumidor@s. Eso se aprende mejor a través de las oportunidades de ver alegría y significado en cosas que no pueden ser compradas como la amistad, la creatividad, el amor y la naturaleza. L@s niñ@s necesitan de tiempo en espacios sin publicidad para que puedan desarrollar recursos internos esenciales para diferenciar la demanda publicitaria de la realidad – el raciocinio crítico, una vida interior más rica y un autoconocimiento sin ninguna relación con cosas que puedan ser compradas.

Extraímos este texto del la página Web Infancia Livre de Consumismo
Traducción al español: Jenny Soto



*Susan Linn es, entre otras cosas, psicóloga infantil y directora del movimientoCampaign for a Comercial-Free Childhood (CCFC) y es autora de los libros: Niños de consumo – la infancia robada y En defensa de hacer cuenta -  preservar el juego en un mundo dominado por la tecnología.

lunes, 18 de mayo de 2015

Deberes: ¿Cómo hemos llegado hasta este punto?

Por: Eva Bailén
Fuente: Trasteando (en) la escuela
Fuente: http://www.theguardian.com/
Yo fui una buena estudiante, durante la primaria y la secundaria todo eran buenas notas. Iba al colegio, público, con alegría, me gustaba aprender y cuando salía del colegio jugaba al aire libre. El instituto se me hizo un poco más duro, por el horario continuo. Por las tardes estudiaba aquello que no había entendido en las clases, sobre todo, tampoco recuerdo tener demasiados deberes. Y no me fue nada mal. Siempre respeté lo que decían los maestros. Respetaba el sistema educativo y me parecía algo grande.
Fui capaz de estudiar una ingeniería superior, de las de antes, de 5 años más proyecto final de carrera, y acabarla en un tiempo un tanto dilatado. Después fui madre, tres veces. Y llegó el momento, más bien pronto que tarde, de ir escolarizando a los niños.
La etapa de educación infantil no fue mala para ninguno de mis tres hijos, al contrario, creo que las maestras eran muy buenas profesionales, eran respetuosas, atentas con los niños y las familias, dejaban a los niños jugar, aceptaban sus ritmos y los respetaban y no tuvimos ningún problema. Me pareció que se había avanzado mucho en la educación infantil desde los parvulitos de los años 70 u 80 hasta la etapa de 3 a 5 años actual. Trabajaron por proyectos, los niños fueron los protagonistas de su propia educación, de su aprendizaje, se crearon unos vínculos muy estrechos entre los niños y las maestras, y también con las familias.
Sin embargo, el paso a la primaria, paulatinamente, de cada uno de mis hijos, me ha llevado a plantearme mucho la cuestión de los deberes, entre otras cosas. De partida no era contraria a los deberes, de verdad pensaba que servían para reforzar lo estudiado en clase, para que los niños aprendieran a esforzarse y que se fueran acostumbrando a estudiar un poquito todos los días. Me alié con los profesores más exigentes en silencio, en casa exigía a mis hijos que hicieran los deberes, que trajeran las fechas de sus exámenes apuntadas en la agenda, traté de que lo hicieran incluso en un cuaderno para que les fuera más sencillo ¡donde fuera! con tal de que al llegar a casa pudiéramos estudiar para esos exámenes que creía que eran tan importantes, aunque el niño solo estuviera en segundo de primaria.
Hace dos o tres años pensaba que los padres que se quejaban de los deberes en el fondo no querían involucrarse en la educación de sus hijos. Cuando oía a algún padre decir que cuando él era pequeño sus padres no le ayudaban a hacer los deberes y se quejaba de que ahora él tenían que hacerlo por sus hijos, pensaba que no tenía ganas de molestias, que el niño le molestaba. Ahora creo que mi capacidad de abnegación por mis hijos no me hacía darme cuenta de que estaba equivocada, que estaba actuando de manera injusta con mis niños y juzgando incorrectamente a esos padres.
Poco a poco he ido cambiando de estrategia, he pasado de exigir que hagan los deberes a ayudarles para que los hagan lo más rápido posible, qué pena. Aún así poco les puedo ayudar, nadie puede copiar los enunciados por su hijo, ni hacer las cuentas en el cuaderno. Pero si acompañarles, dictarles, sentarte a su lado, les ayuda a sentirse más queridos y menos frustrados por no poder jugar, al menos sé que estoy haciendo algo bueno por ellos. Ya no les exijo, porque ya no creo que sea necesario hacerlo.
Mis hijos hacen sus deberes sin quejarse, ya han aprendido que no sirve de nada hacerlo, con todo lo que eso implica, sea para bien o para mal, saben que los deberes los tienen que llevar hechos, porque sino se verán sometidos a una gran presión en clase. Los propios compañeros se chivan a la profe si no llevan las tareas acabadas, hasta la última frase. El recuento de positivos será menor que el del compañero si no han hecho los deberes, y el resto del trabajo que hagan se verá impactado negativamente si no hacen los deberes.
Ayer hacía una tarde estupenda, iba de vuelta a casa a las 6 de la tarde después del trabajo pensando en salir a dar un paseo con los niños, ir al parque un rato, hacer algún recado, o echarle pan a los patos… tuve que tirar el pan a la basura y contentarme junto con mis niños, con mirar por la ventana de vez en cuando y admirar el día tan espléndido que hacía fuera de casa. Como otras muchas tardes, no hubo tiempo de nada, solo de hacer los deberes y estudiar.
Cualquiera que tenga niños sabrá lo mucho que se tarda en hacer cualquier cosa con ellos, salir de casa no son cinco minutos, puede llegar a ser un cuarto de hora, coger las bicis para dar una vuelta con tres niños puede llevar más tiempo que lo que realmente vas a disfrutar finalmente con ellos. Unos deberes que deberían llevarles una hora, pueden llegar a suponer dos. Cuando asumes que los niños necesitan mucho más tiempo que los adultos para hacer las cosas, asumes que los deberes que supuestamente se hacen en un ratito, llevan toda la tarde.
Pero no puedes asumir que esto suceda desde que el niño empieza la primaria hasta que la acaba. No se puede entender que a los niños se les pida dejar de ser niños a los 6 años y que se les prive de horas de juego, incluso de sueño. Llegados a este punto de frustración no sé qué solución nos queda a los padres que vivimos una situación de deberes abusivos. Cuando le dices al maestro que tu hijo pasa todas las tardes 3 horas haciendo deberes y no entiende por qué ¿qué puedes hacer? Cuando dices que iría más rápido si no tuviera que copiar los enunciados, y te dice que es importante copiarlos ¿qué puedes hacer? Cuando todos los colegios públicos a los que puedes optar funcionan del mismo modo ¿qué puedes hacer?
No puedes hacer nada, solo frustrarte, no puedes elegir porque no hay opciones. No sabes qué profesor tendrá tu hijo el año que viene y si será partidario de mandar muchos, pocos o nada de deberes. Nadie te va a garantizar que tu hijo va a pasar el curso escolar disfrutando de su tiempo libre o sentado haciendo deberes todas las tardes. Es una injusticia, puedes elegir médico de cabecera, pero no puedes elegir cómo quieres que pasen tus hijos sus tardes, y las tuyas. Porque no olvidemos que son niños, y los padres somos responsables de ellos, de no dejarlos solos en casa, de que se alimenten adecuadamente, de que ayuden en casa, de que sean unas personas responsables e independientes, de que se aseen o de que se acuesten a una hora razonable. Y tenemos que garantizar que cumplimos con nuestras responsabilidades a pesar de los deberes.
Los deberes condicionan tanto la vida de las familias que quien no lo vive difícilmente se lo puede imaginar. Te limitan tanto que tiene hasta implicaciones ecónomicas. Si los padres trabajan los dos en un horario normal de oficina de 9 a 6, necesitan que alguien cualificado esté con los niños haciendo los deberes mientras llegan a casa. O tienen que reducir su jornada, no para disfrutar de los hijos sino para ayudarles con los deberes. Si la situación económica de la familia no permite estos excesos, los niños son los perjudicados.
Por todo esto, yo que era una persona que quería hacer las cosas bien, que quería que mis hijos hicieran sus deberes porque creía que era lo mejor para ellos, que pensaba que si lo mandaban los maestros era porque es lo que hay que hacer, he acabado por no creer más en todo eso, porque he visto año tras año la falta de criterio, las diferencias entre unos profesores y otros, y lo injusto que es que los niños acaben las tardes llorando porque no han podido jugar otra tarde más.
Ahora que sé que el exceso de deberes tiene muchos más incovenientes que ventajas, que la mejora en el rendimiento escolar superado un umbral es insignificante, creo que se puede enseñar de otra manera, que se pueda cambiar el modelo, que el sistema tiene que cambiar, y sé que lo vamos a conseguir gracias a todas las personas que ya han firmado y que firmarán en www.change.org/losdeberesjustos.

domingo, 17 de mayo de 2015

Augusto Cury: "El sistema educativo está enfermo y crea alumnos enfermos"

Por: Albert Doménech
Fuente: La Vanguardia
Fecha: 08-10-2009



  • El psiquiatra asegura en su nuevo libro 'Hijos brillantes, alumnos fascinantes' que es necesario enseñar a los jóvenes a proteger sus emociones

Poner música ambiente en las aulas para desacelerar el pensamiento de los alumnos o enseñar a los profesores a expresar en clase los rostros del conocimiento, como sus propios desafíos o angustias, son algunos de los métodos que pregona Augusto Cury en su nuevo libro Hijos brillantes, alumnos fascinantes. Según el médico psiquiatra, la juventud se ha encerrado en sí misma, ha perdido la ilusión y la capacidad de discusión, en algo que califica como "una profunda crisis de la sociedad de la información, que no forma pensadores, sino repetidores de ideas". Cury cree que el maestro es uno de los profesionales más importantes en el mundo actual, aunque dispara con bala hacia un sistema educativo que "no enseña a actuar ante el fracaso y que no protege las emociones de los más jóvenes". Según el psiquiatra no basta con utilizar técnicas pedagógicas, sino que es necesario estimular algunas funciones de la inteligencia para desarrollar la inventiva y la capacidad de pensar antes de razonar y de proteger la emoción. Su diagnóstico no puede ser más fatalista, una sociedad que sufre estrés y ansiedad crónicos, que genera alumnos e hijos en continuo conflicto, con sus padres y profesores. Los cambios que propone pueden parecer revolucionarios, pero no son ni complejos, ni profundos. Según él, con 10 minutos a la semana, bastaría.

-Señor Cury, ¿usted se considera un vendedor de sueños?

-Sí, porque la vida sin sueños es como una mañana sin rocíos, un jardín sin flores o una mente sin construcción de ideas. Todo ser humano deber ser un vendedor de sueños. Los sueños no son deseos, son proyectos de vida que debemos controlar y que nos permiten abrir la ventana de la mente para que seamos autores de nuestra propia historia.

-Suena bien. De todas formas su libro no tiene un fondo tan optimista. En la deserción inicial nos viene a decir algo así como que los jóvenes de hoy en día lo quieren todo rápido y fácil, y no luchan por sus ideales. ¿Dónde está la luz del final del túnel?
-Pienso que hemos querido proteger a nuestros hijos con una vida fácil, rápida, dándoles todo al momento y privándolos de la capacidad de cuestionar, de no conformarse con el sistema. Los jóvenes de hoy no se contraponen al sistema porque han sido contaminados con el veneno del consumismo. Son consumidores de productos de servicios, no consumidores de ideas. Tenemos que estimular las funciones básicas de su inteligencia en un doble ámbito: el teatro de nuestra casa y en el teatro de las aulas. Así lograremos rescatar el placer por vivir, la conciencia crítica, el pensamiento imaginativo y estos jóvenes se tornarán pensadores y no repetidores de ideas.

-¿En qué momento educativo nos perdimos? Hemos pasado de la disciplina a la sobreprotección en pocas generaciones….

-En muchos puntos importantes. Es una sociedad que lo quiere todo rápido y pronto, es un fast food intelectual y emocional. En segundo lugar hay un exceso de información en la sociedad moderna, especialmente provinente de televisión y de internet. Esa información es registrada en el córtex cerebral estimulando la virtud de la memoria y la construcción del pensamiento a una velocidad nunca antes vista. Esto ha provocado una ansiedad colectiva y consecuentemente, una insatisfacción continua hacia la industria del entretenimiento. Otro punto importante es la manera cómo los profesores transmiten las informaciones en las aulas. No estimulan el arte de la duda, solo transmiten las informaciones sin expresar el rostro del conocimiento. De esta forma los alumnos se convierten en una platea de espectadores pasivos, tanto los niños, como los adolescentes o los universitarios.

-Interpreto que el problema no es del profesor en sí, sino del sistema educativo actual. 
-Sí. Los profesores son los profesionales más importantes de la sociedad, pero el sistema educativo está enfermo y produce persones enfermas que no desarrollan las funciones más importantes de la inteligencia.

-Los profesores le dirán que cada vez tienen más alumnos, las aulas están saturadas, deben hacer más horas, el calendario escolar no para de crecer ¿Qué pasaría hoy en día si un profesor acude a su director para pedirle poner música clásica de fondo o redistribuir sus alumnos en semicírculo y no en filas como sucede en su libro?
-Ahí hay un problema muy serio, tienes razón. Los profesores participan de un sistema de arriba para abajo que les controla. Tiene que seguir todo un sistema engrasado. Está claro que debería haber un número menor de alumnos por aula, y un currículum escolar más flexible para individualizar a los alumnos.

-Sí, pero el profesor no sólo no ha ganado esa libertad que usted pide sino que ha perdido autoridad, muchas veces por parte de las familias de los propios alumnos. ¿Cómo se puede luchar contra eso?
-Hay una crisis generalizada en todos los sistemas, y es cierto que ellos están perdiendo autoridad. Para ello no sirve de nada hacer una ley, es como hacer una ley para que los jóvenes no tomen drogas. Los profesores deberían ser entrenados para encantar a los alumnos, para poder teatralizar las clases y utilizar una tonalidad de voz que no sea monótona. Eso significa gastar entre 5 o 10 minutos por semana para hacer una pausa. No dar clases de física o de matemáticas, sino contar algún periodo de su vida para estimular los registros privilegiados en el inconsciente de los alumnos.

-¿Qué propone?-
Que hablen de los días más difíciles de su vida, los momentos de crisis como pérdidas personales o frustraciones. Es fundamental. Todos los profesores que de alguna forma nos marcaron son personas que transmitieron sensibilidad y fueron humanizados. Si gastan este tiempo hablando de sus historias podrán ayudar a los alumnos a entender que la vida es como una pieza teatral existencial, hay risas y llantos, lágrimas y aplausos, fracasos y éxitos…

-Nos han entrenado para el aplauso, no para el llanto ni para el fracaso. El resultado es de sobras conocido por su colectivo, se están llenando las consultas de los psiquiatras con ansiedades y frustraciones. Para mal de la sociedad. Está claro.

-Efectivamente, porque como bien dices no nos han entrenado para el fracaso. Nosotros estamos cada vez más alertados. El 20% de los adolescentes están desarrollando depresión, y eso en el pasado era algo muy raro. Hoy es cada vez más común y se manifiesta con agresividad o insociabilidad. Los padres y los profesores no consiguen en muchos casos percibir los síntomas y eso se agrava. La sociedad moderna vive una situación de estrés y de insatisfacción crónica. Somos máquinas de trabajar y de estudiar, y no seres humanos que desarrollamos el arte de la observación, la interiorización, el trabajo de los fracasos y frustraciones…

-En su libro, el profesor Romanov lloran antes sus alumnos. Los alumnos lloran ante sus padres, y los padres delante de sus hijos. Eso en la sociedad actual se da más bien poco
…-Eso es otro problema serio, vivimos en una sociedad donde maquillamos nuestros comportamientos, tenemos que ser superhéroes, personas que no pueden cometer errores o fracasar. Esta sociedad moderna está pasando por una crisis sin precedentes, y la primera cosa que debemos lograr es aceptar nuestras propias dificultades, reconocer nuestras miserias, para poder rescribir nuestra historia y superar nuestras crisis. No hacerlo, lleva a los jóvenes a esconder sus conflictos, y muchos son los que canalizan estos conflictos para tomar drogas o alcohol y desarrollar enfermedades psicosomáticas como depresiones o ideas de suicidio. El suicidio está aumentando en todo el mundo, 450.000 personas se suicidan al año en todo el mundo. Es muy grave.

-Y eso genera también frustración en los padres.
-Sí, es evidente. Además, la superprotección de los hijos no genera capacidad creativa o capacidad de enfrentamiento con el dolor o dificultades imprevisibles. Por eso nosotros estamos recomendando cambiar y hacer una cirugía en las relaciones entre padres e hijos, profesores y alumnos. Los educadores deben hablar sobre sus lágrimas para que los adolescentes aprendan a llorar las suyas. También deben hablar sobre sus fracasos para conquistar a los adolescentes.

-¿Somos la generación que menos conocemos a nuestros padres?
-Sí, es verdad, parece una paradoja pero es así. Somos la generación que más conversa sobre cosas exteriores pero no sobre las áreas más íntimas de nuestra personalidad. Los padres gritan para que sus hijos les respeten. Para que haya respeto tiene que haber liberación, y para que haya liberación tiene que haber conocimiento. Como no hay ninguna de las dos cosas los padres gritan para ser un poquito escuchados.

-¿Qué impulsa un niño a pegar a sus padres?
-El exceso de información produce lo que yo llamo síndrome del pensamiento acelerado. Este síndrome roba energía del córtex cerebral y causa algunas consecuencias que han sido la base de la violencia en todo el mundo. Por ejemplo, la irritabilidad, la insatisfacción crónica, la fluctuación emocional, dificultad para colocarse en el lugar de los demás, dificultad para proteger las emociones. Este cuadro lleva a los jóvenes a estar a un estado de ansiedad extrema que choca con sus padres. Son síntomas de una sociedad enferma.

-¿Que más tiene que pasar, y sin entrar en dramatizaciones, para que nos demos cuenta de que si no cambia la calidad del sistema educativo actual, se seguirán llenando las consultas médicas?
-Pienso que una de las cosas más importantes es que aprendamos a estimular a los jóvenes a proteger la emoción. Hay que entrenarlos para que disminuyan las expectativas puestas en los demás, cuanto más retorno esperamos, más frustraciones tenemos. Las personas próximas son las que más nos decepcionan, y más daños pueden causarnos. Hay que aprender que detrás de una persona que hiere, hay una persona herida. Nunca hay que exigirnos más a nosotros mismos, las peores personas son las que se convierten en verdugos de si mismas. También hay que aprender a contemplar lo bello y a hacer de las pequeñas cosas un espectáculo para nuestros ojos. La emoción es la más democrática de todas las funciones psíquicas.

sábado, 16 de mayo de 2015

Finlandia ya no enseñará matemáticas ni historia a sus estudiantes

Fuente: Mba
Fecha: 26-03-2015


Los mayores de 16 años ya están estudiando de esta forma y no tienen que aprender matemáticas o literatura.

Finlandia quiere prescindir de las matemáticas, de la historia, de la literatura para cambiarlo todo por temas concretos. Esperan que con el nuevo método, los estudiantes comprendan por qué es importante aprenderlo.

Es el país número uno en prácticamente todos los rankings escolares, como por ejemplo en el exhaustivo informe Pisa, que evalúa los resultados estudiantiles de 61 naciones de todo el mundo.

El éxito de la educación finlandesa reside en la alta implicación de los profesores -con elevada formación y bien remunerados-, los alumnos interactúan entre ellos y con el profesor, y existe un gran nivel de lectura.

Para que el país nórdico siga estando en lo más alto, sus políticos y funcionarios ya están pensando en cómo será el mundo del mañana para conseguir que los niños de hoy en día sean los mejores profesionales en el futuro. La conclusión de los diferentes grupos de trabajo creados específicamente para repensar la educación es revolucionaria: hay que acabar con las materias.

Nada de matemáticas, física, historia o literatura. Si se aprueba el nuevo plan de estudios, los jóvenes y niños tendrán que estudiar 'temas', ‘situaciones’ o ‘eventos’. Por ejemplo, una materia podría ser la Unión Europea, y en ella se tendrían que hablar de economía, de historia, o de política, pero en vez de ser temas estáticos, se relacionarían los unos con los otros.

Cambios
Los mayores de 16 años ya están estudiando de esta forma y no tienen que aprender matemáticas o literatura. Por supuesto, ellos ya tienen la base, porque ya la han dado en cursos anteriores. El desafío está en adaptar ese sistema a todas las edades.

Pasi Silander, jefe del departamento de Desarrollo Educativo de la ciudad de Helsinki, explica al medio inglés The Independent que lo que se busca es un tipo diferente de educación que prepare a los niños para el trabajo del mañana. "En el pasado, los bancos necesitaban muchos contadores que tuvieran que realizar muchos cálculos. Pero ahora la situación ha cambiado: los más pequeños ya usan computadores muy avanzados capaces de realizar esas operaciones, así que tenemos que cambiar para adaptarnos a la sociedad”,razona.

Además de este tipo de enseñanza por ‘temas’, la revolución escolar también se va a centrar en erradicar por completo la figura del profesor que da la clase y que no permite a los alumnos participar. Se va a potenciar que los jóvenes se dividan en grupos y afronten problemas ellos solos, poniéndose de acuerdo y potenciando así sus habilidades comunicativas y de trabajo en grupo.

Del lado de los profesores
Pero todos estos cambios no están siendo fáciles. Muchos profesores educados a la antigua dudan de que la falta de teoría y el exceso de práctica sean beneficiosos para los alumnos. Pero parece que se van a tener que adaptar al cambio. Actualmente, los colegios están obligados a dar algunos ‘temas’ a lo largo del año, estructurados de esta nueva manera y no como asignaturas.

Otro cambio que podría traer esta nueva ola es el fenómeno del denominado coprofesorado: dos docentes en el aula explicando un mismo ‘tema’, para enriquecer la clase. Marjo Kyllonen, el responsable de cambiar la educación en la ciudad de Helsinki, revela que para 2020 espera que en todo el país se hayan implementado estas nuevas formas. “Ahora hay algunos colegios que enseñan como si todavía estuviéramos a principios del siglo XX, es hora de saltar de lleno al siglo XXI”.