Hacía Otro Paradigma Educativo

No a la violencia sexual. No a la violencia física. No a la violencia psicológica. No más violencia contra la mujer

Hacía Otro Paradigma Educativo

Las personas fueron creadas para ser amadas y las cosas para ser usadas. La razón por la que el mundo está en caos es que las cosas están siendo amadas y las personas siendo usadas.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Nunca más llamaré puta a otra mujer. Nadie podrá convencerme en la calentura de no usar condon. Jamás me emarazaré por tener a un hombre a mi lado.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

Francesco Tonucci. También conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.

Hacía Otro Paradigma Educativo

"La igualdad no significa que todos tengamos la misma riqueza, sino que nadie sea tan rico como para poder comprar a otro ni que nadie sea tan pobre como para verse forzado a venderse"

domingo, 25 de enero de 2015

Ramón Flecha: “El objetivo es que los niños y niñas tengan la mejor educación”

Fuente: Tiching
Fecha de publicación: 08-01-2015
Ramon Flecha |Tiching
Así era...
Ramón Flecha
Catedrático de sociología de la Universidad de Barcelona, reconocido investigador en ciencias sociales en Europa e impulsor de las comunidades de aprendizaje.
Cuando Ramón era pequeño la escuela abría todos los días, tanto podías ir a estudiar, como a jugar a fútbol, como al cineforum. Las amistades que hizo entonces continúan vigentes prueba de ello son las comilonas con las que se homenajean de vez en cuando.

¿Cómo definiría comunidad de aprendizaje?
Comunidades de aprendizaje hay muchas: en empresas, centros sociales, escuelas. Nuestro proyecto abarca el ámbito educativo y son escuelas que deciden incorporar las actuaciones educativas que tienen más éxito. Éxito en 4 cosas: valores, emociones, instrumental y sentimientos. La investigación científica fija aquellas actuaciones que han demostrado que obtienen los mejores resultados. Se llaman así porque para aplicar estas actuaciones se necesita la implicación de toda la comunidad. El objetivo no es la participación de la comunidad, es el derecho de los niños y niñas a tener la mejor educación del mundo.

¿Que ventajas tienen las comunidades de aprendizaje?
Cuando pensamos en la educación para nuestro país todos tenemos diferentes tendencias e ideologías, pero cuando pensamos en la educación que queremos para nuestros hijos todos queremos lo mismo.  Que aprendan al máximo, con los mejores, valores, con las mejores emociones, etc. La comunidad de aprendizaje rompen con lo que los nativos americanos llaman el lenguaje de serpiente, es decir, este doble pensamiento. Por ejemplo, en España se dice muchas veces que la universidad es una fábrica de parados, pero todos los que dicen esto, quieren que sus hijos vayan a la universidad. Las comunidades de aprendizaje introducen un valor ético que es que el aprendizaje que quiero para mi hijo y mi hija esté al alcance de todas las personas.


¿Qué obstáculos se encuentran  las comunidades de aprendizaje?
Yo creo que los negocios que se han construido alrededor de las ocurrencias de algunos gurús, que se han hecho muy famosos en España pero que nadie conoce más allá de los Pirineos. Estas personas se han dedicado a publicar ocurrencias que les han dado para vivir bien muchos años. Son los “Bárcenas” de la educación. Como ven en las comunidades de aprendizaje peligrar sus negocios se dedican a intoxicar y a minusvalorar las evidencias científicas y esto es un gran tropiezo para las personas que intentan impulsar proyectos como el nuestro.
¿Qué opinan los profesores al respecto?
Al profesorado se le ha formado muy mal, por que sus estudios se han basado en ocurrencias varias. Cuando se les propone sacar adelante un proyecto como el de las comunidades de aprendizaje muchos presentan reticencias. Pero està en sus manos crearlas y desarrollarlas. En ningún lugar del mundo las familias han logrado hacer comunidades de aprendizaje, ni los alumnos, ni la administración, ni los sindicatos. Son los profesores los únicos cualificados y capaces para sacarlas adelante.
¿Cuantas comunidades de aprendizaje hay ahora en el estado español?Aproximadamente unas 200, y casi todas ellas han sido iniciativa del profesorado. Cuando los profesores tienen los instrumentos para poder cambiar, dan el paso, crean su propia comunidad y consiguen unos resultados que nunca, ni por asomo, con ningún otro proyecto se habían logrado. Los centros también valoran que se les dan muchos premios.
¿Las familias como responden ante estas propuestas?
Los padres y madres sí que responden con un entusiasmo total y unánime.
¿Y los alumnos?Más todavía, pero en su caso es fácil. Motivar a los chicos y chicas en este entorno es sencillo y muy fructífero.
¿Hay alguna metodología definida que se desarrolle en las comunidades de aprendizaje?
No, y esto es un aspecto importante. Las comunidades de aprendizaje solo abordan aquellas cosas que científicamente está demostrado que funciona mejor, y hay pocas cosas que cumplan el requisito. Opciones metodológicos hay muchos y cada uno tiene sus preferencias, pero si no está científicamente demostrado que funciona mejor que otras no le damos cobertura. Lo que si evitamos son las guerras de métodos porque esto sí está demostrado que entorpecen el aprendizaje. Al principio esto se nos criticaba mucho pero ahora con los resultados sobre l mesa este discurso se diluye.
¿Que és lo que más se os critica?
Hay que diferenciar entre crítica y ataque. Por ejemplo se nos ataca diciendo que tenemos un pensamiento único, cuando no hay dos proyectos iguales. No conozco ningún otro ejemplo educativo donde encuentres gente de derecha y de izquierda, de distintas opciones religiosas, etc trabajando codo con codo como en las comunidades. Como críticas más serias el tema metodológico y la indefinición ideológica. Buenos nuestros proyectos son democráticos y dentro de la democracia caben todas las ideologías que defienden estos valores.
¿Algún otro flanco débil?
Otra crítica que nos hacen a menudo y que aún no hemos sabido resolver es la imagen que hemos transmitido del proyecto. Comunidades de aprendizaje tiene una imagen de ser para zonas desfavorecidas social y económicamente. Esto hace que muchos centros las rechacen porque no tienen conflictos de ese tipo. Suponemos que es un problema de comunicación, ya que siempre hablamos como casos de éxito de los centros con mayores dificultades pero esto no significa que sea un modelo para zonas desfavorecidas.
¿Quien lidera la transmisión de conocimiento en las comunidades de aprendizaje?
En el campo científico se han marcado un objetivo y es que todo descubrimiento científico que se realice al cabo de 10 días debe estar publicado y colgado en abierto para que todo el mundo pueda acceder a él de forma gratuïta. El conocimiento debe ser transversal, debe estar al alcance de todos. Esta es la transmisión que buscamos y comunidades de aprendizaje está totalmente integrada en este movimiento. La transmisión es horizontal.
¿Qué requisitos se precisan para sacar adelante una comunidad?
Que los profesores quieran. Si ellos quieren hacerlo está a su disposición todo el conocimiento, todo la didáctica y recursos para llevarlo a cabo. Es fácil.
¿Qué experiencias de éxito concretas destacarías?
La que más difusión internacional ha tenido es la Escuela La Paz de Albacete. La aplicación de las actuaciones de éxito en la educación ha servido para aplicarlo en otros campos como el empleo. En este centro que era de los más conflictivos del país empiezan las clases con una asamblea donde los alumnos deciden lo que van a hacer, como se van a comportar y que problemas tienen por resolver. En este caso se ha logrado no sólo una transformación educativa sino también una transformación social. En Lekeitio también funciona muy bien la comunidad pero por que a nivel social la gente del pueblo se implicó mucho. El primer día que dedicamos a la formación del profesorado y requerimos a las família si podían hacerse cargo de las aulas, nos vino todo el pueblo.
¿Qué papel juega el alumno dentro de la comunidad?
Ellos y ellas son los protagonistas de su propio aprendizaje, que no es un proceso individual siempre es interactivo porque se relaciona para aprender. Con la construcción de sus relaciones está construyendo sus aprendizajes. La comunidad sirve para ayudar al niño o niña, no para sustituirle. Por eso los voluntarios que entran en el aula se les insiste mucho en que no sean ellos los que expliquen, sino que sean los niños los que hablen.
Y las nuevas tecnologías ¿Qué papel tienen en el aprendizaje?
Se nos criticaba mucho cuando hace años decíamos que los alumnos debían usar internet desde los 0 años. La implantación de la tecnología depende de los profesores y de como quieran integrarla. Pero es una herramienta imprescindible.

jueves, 22 de enero de 2015

Lo que entendiste no es lo que dije




¿Como sería si en vez de dominar, de tratar de imponer, pudiéramos proponer? 

¿Si en lugar de enfrentar posturas encontrásemos formas para sumarlas?
¿Cómo podemos modificar la educación a partir de lo que nos dice Ariel Goldvarg?

miércoles, 21 de enero de 2015

El lado negativo de acelerar a los niños

Por: Joan Almon y Edward Miller*
Fuente: Mundo nuevo


Los niños que aprenden a leer a los cuatro años no muestran ventajas en términos académicos comparados con aquellos que lo hacen a los siete. Los pequeños impulsados a leer precozmente muestran deficiencias en creatividad o curiosidad.

martes, 20 de enero de 2015

Manifiesto del aprendiz. Frank Smith

El cerebro siempre está aprendiendo. Aprendemos exactamente lo que las personas a nuestro alrededor nos muestran. Las escuelas deben dejar de intentar enseñar a través de ejercicios, actividades y exámenes sin sentido.

El aprendizaje no requiere coerción ni recompensas irrelevantes. Fallamos en el aprendizaje solo cuando estamos aburridos o confundidos, o cuando se nos ha convencido de que el aprendizaje será difícil. Las escuelas deben convertirse en lugares donde el aprendizaje suceda naturalmente.

El aprendizaje debe tener sentido. Si comprendemos, entonces aprendemos. Las escuelas deben cambiar, no intentar cambiarnos a nosotros, para asegurarse de que comprendemos lo que esperan que aprendamos.

El aprendizaje es incidental. Aprendemos mientras hacemos cosas que encontramos útiles e interesantes. Las escuelas deben dejar de crear ambientes que no permiten involucrarnos en actividades sensoriales.

El aprendizaje es cooperativo. Aprendemos de personas que practican lo que enseñan. Las escuelas deben dejar de intentar transmitir la instrucción mecánicamente. Si los profesores no son capaces de enseñar, debe haber mejores profesores, no más pruebas ni instrucción programada.

Las consecuencias del aprendizaje significativo son evidentes. Demostramos las cosas que hemos aprendido haciéndolas, o involucrándonos en esos aprendizajes. Las escuelas, los profesores y los padres no deberían necesitar las calificaciones, notas o exámenes para descubrir si hemos aprendido.

El aprendizaje siempre involucra sentimientos.
Recordamos cómo nos hemos sentido cuando aprendemos y cuando fallamos en aprender. Las escuelas no deben tratar a los alumnos como gallinas a pilas, o como máquinas.

El aprendizaje no debe comportar un riesgo. Si somos amenazados en el aprendizaje, entonces temeremos al aprendizaje. Las escuelas deben reconocer que las continuas evaluaciones son un acoso intelectual.

lunes, 19 de enero de 2015

“La educación debería liderar el cambio, pero es la institución más obsoleta”

Por: Miguel Ayuso
Fuente: El confidencial
Fecha de publicación: 03-03-2013

Claudio Naranjo, en Madrid. (Juan Carlos Calvo)


El psiquiatra chileno Claudio Naranjo (Valparaíiso, 1932) es una de las figuras más relevantes del humanismo contemporáneo. Aunque se dio a conocer por sus trabajos en torno a la terapia gestalt y el eneagrama de la personalidad, desde finales de los noventa ha centrado sus estudios en el ámbito de la educación. Pese a tener ya 80 años, Naranjo escribe una media de dos o tres libros al año y sigue impartiendo conferencias en todo el mundo.

En su última visita a Madrid, Naranjo atendió a El Confidencial en un pequeño piso del barrio de Ibiza, donde suele pasar las noches cuando visita nuestro país. El psiquiatra no necesita hoteles: en casi todas las ciudades tiene admiradores que le ofrecen techo, amistad y le siguen a todas partes. En cierto modo Naranjo parece un profeta, aunque él nunca se definiría como tal. Su misión, en cualquier caso, sí la tiene clara: trasmitir la idea de que es necesario cambiar este mundo, y de que ese cambio tiene que empezar en nosotros mismos.

"Las personas están mal”, explica Naranjo, “y sufren en parte porque no saben que sufren”. Esta desazón vital, cuenta el psiquiatra, hace que aparezcan la depresión, las enfermedades psicosomáticas y se pierda la motivación y el sentido de la vida. “Hay malestar”, asegura, “pero el malestar no llegará más lejos mientras no se transforme en algo más”. En su opinión, sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación.

Cambiar la educación para cambiar el mundo
Para Naranjo la educación es la institución más podrida de nuestra civilización pues lo que debería servir para hacernos hombres sirve en realidad para acabar con nuestra humanidad: “Hoy la educación está al servicio del poder y las empresas. Hay una voluntad política para que la educación sirva para tener a la persona dormida, para que forme parte del rebaño. No se puede comprobar, pero funciona así. Uno tarda en darse cuenta porque hemos sido educados en los valores de esta educación. La educación cumple su función deshumanizadora, pero no nos damos cuenta porque somos inconscientes”.

La verdadera función de la educación, cuenta el psiquiatra, debería servir para ir más allá de lo que somos. “En una escuela ideal”, explica Naranjo, “acompañaríamos los procesos de aprendizaje, fomentaríamos la creatividad y ayudaríamos a los niños a saber, sin la presión de las clasificaciones. Los exámenes son trabajo, no educación. Se enseña a los niños a pasar exámenes que no sirven para nada y no son útiles en la vida”.

El psiquiatra, que vino a España, entre otras cosas, para impartir un curso para profesores, cree que los propios maestros, por mucho que critiquen el sistema, son responsables de que éste siga funcionando sin mayores problemas: “El espanto de la escuela es que el profesor se pone un uniforme interior, y al dar clase deja de ser persona. Son como robots. Muchas mujeres están en la educación por un instinto maternal, pero lo ponen de lado, como si no fuese adecuado dar cariño a los niños y proporcionales una vida feliz”.

La nave se está yendo a pique, pero tenemos un bote salvavidas

En su último libro, La revolución que esperábamos (Ediciones La Llave), Naranjo asegura que estamos entrando en una transformación que habíamos dejado de esperar, y que más bien nos asusta: hasta hoy solo hemos conocido revoluciones políticas e ideológicas, y lo que ahora ocurre es una revolución de la consciencia.

En opinión de Naranjo, nuestros problemas sólo pueden ser resueltos con una conciencia distinta de los que los ha creado. “La educación”, cuenta, “debería ser la institución que liderara este cambio, debería estar a la cabeza, pero es la más obsoleta. Así son las burocracias. Comienzan teóricamente al servicio de algo, pero al final se sirven a sí mismas”.

La transformación, por tanto, no vendrá de manos de un cambio político, del que Naranjo no se fía. “Estoy en una época de mi vida en que estoy tirando la toalla respecto al cambio de las instituciones”, reconoce el psiquiatra. “No creo que se pueda ya hablar con las autoridades, con los que supuestamente tienen poder. Creo que la educación cambiará, si es que cambia, porque cambian los individuos”.

A lo largo de su vida, el psiquiatra, que en Latinoamérica es una reconocida personalidad, se ha citado con todo tipo de ministros y presidentes para hablarles de sus teorías sobre la educación pero, a día de hoy, no tiene la más mínima confianza en ellos: “Pienso que los políticos tienen un acuerdo para irse cambiando sin hacer nada. Cuando llegan al poder creen que van a ostentarlo, pero son parte de una red que no se puede modificar. Hoy en día la política no tiene poder. Los partidos tienen algo de poder aparente, no los gobernantes, pero es el poder económico el que controla todo, y la educación es su socio invisible, parte del complejo militar-industrial”.

Naranjo ya no cree, siquiera, en la protesta ciudadana. Y tiene un mensaje para la ‘marea verde’: “Las protestas educativas no tienen contenido, no piden un cambio en la educación, piden mejores sueldos. No se cree en una educación para trascender la mente patriarcal”.

Esta mente patriarcal, sobre la que Naranjo ha escrito largo y tendido, es para el psiquiatra el origen de nuestros males como sociedad. “Es una mentalidad de hombres cazadores que ya no cazan animales, sino hombres”, explica. “Una mentalidad que nos convierte en depredadores de nosotros mismos”. Por suerte, cuenta, la nave del sistema patriarcal, que construimos hace miles de años, ya no funciona, y está naufragando: “El colapso del sistema es nuestra única esperanza para construir algo mejor. No debemos preocuparnos por que se hunda o no el barco, debemos preocuparnos por encontrar el barco salvavidas”

sábado, 17 de enero de 2015

"La escuela no tiene que enseñar al niño cómo ser mandado sino cómo buscarse oportunidades"

Por: Daniel Sánchez Caballero
Fuente: El diario
Fecha de publicación: 15-03-2014

  • Richard Gerver, educador y conferenciante, habla sobre la escuela del mañana mientras recela de los políticos como líderes educativos
  • El profesor, famoso por colocar a la escuela de Reino Unido que dirigía entre las mejores del país, insta a los profesores a transgredir "sin esperar permiso"
  • "Deberíamos tener en cuenta otros informes además de PISA", asegura. E insiste: "La gente debe ser capaz de crear su propio puesto de trabajo, no esperar a que se lo den"

Richard Gerver, durante una conferencia.

La fama de Richard Gerver (Londres, 1969) empieza cuando el colegio que comenzó a dirigir pasó en dos años de estar entre el 10% de las peores escuelas del país a encumbrarse entre la élite de 5% de mejores centros. La gente quería conocer su historia. Empezó a dar charlas sobre educación. "Aquello creció, creció y creció", recuerda hoy.

Tanto creció que acabó siendo nombrado mejor ponente mundial de 2011 y ha escrito dos best sellers sobre educación. Ahora dedica su vida a dar conferencias sobre educación, cambio y liderazgo. Ha pasado por Madrid para participar en un Evento Savia SM con profesores, con los que se hizo fotos y firmó autógrafos como una estrella. En su discurso ha instado a los docentes a transgredir y cambiar los sistemas tradicionales de enseñanza "sin esperar permiso, porque no llegará".


¿Por qué no le gusta el examen PISA?

Los sistemas educativos se basan en él. Cada tres años miramos las clasificaciones y tratamos de copiar a quien sea que esté líder. Vamos corriendo a ver qué hacen. Llevamos tres años hablando hasta la saciedad de Finlandia. Ahora, China. 
¿Qué hacen es Shanghai? Están huyendo del modelo académico. Sin deberes, menos exámenes, los niños no se separan por habilidades. ¿Y nosotros qué hacemos? Creemos que la manera de asegurar el futuro de nuestros hijos es prepararlos para pasar exámenes.
Pero el informe concibe la educación de una manera que en parte coincide con sus postulados, cuando habla de competencias y habilidades para el mundo frente al modelo académico.

Es el gran reto para nosotros. El informe es muy complicado y detallado, y tiene muchas cosas importantes que decir. Lo malo es que los políticos y la prensa sólo se fijan en las tablas clasificatorias. No rascan más allá de los titulares y miran qué dice el informe. Por ejemplo, la OCDE te dirá que los países que más problemas tienen hoy son los que se han obsesionado con los títulos académicos en vez de enseñar habilidades y competencias. En segundo lugar, que las habilidades cognitivas clásicas que mejor se examinan no son importantes ya para las empresas. Las habilidades más importantes ahora son las interpersonales. Esto está todo en PISA, pero los políticos no hablan de ello. Sólo se interesan en cómo quedamos mejor en la lista.

Y usted mira el informe GEDI (sobre el índice de emprendimiento de los países) como un buen indicador.

Deberíamos tener más en cuenta lo que dicen informes como GEDI. Cuanto más madura está una economía, más depende de la innovación y el emprendimiento. En España, con una tasa de paro juvenil que ronda el 40%, la mayoría de los jóvenes, incluso los de más éxito, van a sacarse el título porque les han dicho que habrá un fantástico puesto de trabajo para ellos al final de ese proceso. Pero no lo hay. Necesitamos que la gente sea capaz de crearse su propio puesto de trabajo en vez de esperar que una gran compañía se lo dé. Tenemos que dejar de crear sistemas educativos que le enseñen al niño cómo tiene que ser mandado y confiar en los demás para enseñar cómo buscarse oportunidades.

Le traslado entonces una pregunta que usted lanza a los docentes en sus conferencias: ¿Cómo educamos a esta generación?

Es que ya se comportan así. Sólo que no se dan cuenta y nosotros no lo valoramos. Debemos celebrar que a su edad saben más del mundo de lo que nosotros nunca supimos. Lo que necesitamos -porque ellos viven en un mundo de información- es desarrollar su pensamiento crítico, ayudarles a cuestionar lo establecido, diferenciar entre realidad y ficción, entre opinión, ayudarles a ser aprendedores independientes y no depender de nosotros. Saben cómo averiguar cosas por sí mismos, colaborar, ayudarse. Necesitamos que desarrollen esto de manera real, organizada, y sean conscientes de ello.

Menciona el pensamiento crítico. No parece que se ejerza mucho hoy en día. ¿Cómo se fomenta?

No soy el mayor experto, pero no se necesita nada enorme. Para mí los procesos de pensamiento crítico más interesantes ocurren en nuestros primeros años de vida. En la guardería, que mucha gente confunde y cree que es sólo asistencial, no educación. Pero se equivocan. Hay profesores muy buenos que, con las actividades adecuadas, dejan que florezca algo tan natural como el pensamiento crítico, porque somos críticos por naturaleza, analizamos y preguntamos. La pregunta entonces no es "qué hacemos para inculcar pensamiento crítico", sino "cómo hacemos para construir este pensamiento con el que ya nacemos y no cargárnoslo".

¿Desde dónde se empieza a diseñar una escuela para el siglo XXI?

Tenemos que dejar de pensar en cómo puede ser el siglo XXI. La realidad es que no lo sabemos. La vida se mueve tan rápido... ¿quién habría sabido hace 20 años cómo íbamos a vivir ahora? Tenemos que preparar a nuestros niños para lidiar con cambios, un futuro incierto, en vez de en certezas. Mi generación fue educada para creer en certezas. Tenemos que preparar a los niños para el cambio. No somos buenos lidiando con el cambio. No nos gustan las incertidumbres, no tener el control. Y eso es por la forma en que fuimos adecuados.

Al final todo sistema depende de sus profesores. Usted comenta en sus discursos que están desmotivados. ¿Cómo lo revertimos?

Lo primero que tenemos que no hacer es cambiar constantemente de ley. España en concreto es especialmente complicada con sus 17 estados, pero en todos sitios. No hay sistema que cambie tanto como el educativo. Los profesores se sienten constantemente desautorizados. Nada es más desmotivador para una persona que sentir que ya no tienen valor, o control. Cuando miras Finlandia, que pese al último PISA [ha caído al puesto 12] tienen un muy buen sistema, han devuelto en los últimos años el poder al profesor. A cambio, hay una gran exigencia en los estándares para los maestros. Los docentes deben estar preparados para cambiar, aprender y adaptarse.

¿Qué rol juega la tecnología en las aulas? ¿Debemos prestarle más o menos atención?

La tecnología no va a cambiar la educación. Es importante porque es cultural, es una parte creciente de nuestras vidas hoy. Lo que critico es la gente que cree que por introducir tecnología en el aula se va a arreglar todo. Sólo por meter ordenadores o una pizarra digital. La tecnología puede ser un catalizador, una herramienta, pero no es la respuesta. Tenemos que dejar a los niños que traigan su propia tecnología a clase. Necesitamos buenas conexiones, dejarles traer sus teléfonos, sus tablets, y que nos enseñen cómo introducir esto en la escuela. La educación será siempre una cuestión fundamentalmente de seres humanos, del desarrollo de una persona. Y para hacer eso la tecnología no da respuestas.

Cuénteme antes de terminar qué hizo en su colegio para lograr esos resultados, que al final es lo que le ha traído hasta aquí.

En la primera reunión con los profesores les pregunté: ¿Por qué el colegio no es tan emocionante como Disneyland? Quería crear un lugar en el que los niños hicieran cola para venir. Que lo que experimentaran fuera dinámico, lleno de contenido y experiencias propias, no que se sentaran detrás de un pupitre y escucharan. Que vieran que lo que estudian no es sólo porque lo ponga en un currículo, sino que supieran que las habilidades que van a adquirir las podrán aplicar en situaciones de la vida real.
Hicimos un set de televisión para que los niños vieran por qué es importante aprender a leer y escribir; por ejemplo para hacer su propio programa de televisión. También construimos un museo para que los niños vieran la importancia de la ciencia. Creo que cuando mejor aprendemos es cuando somos muy muy jóvenes. 

Me fascina una estadística que dice que el 70%-75% de lo que aprendemos en toda la vida lo aprendemos antes de cumplir cinco años. Antes incluso de empezar la educación obligatoria. Somos máquinas de aprender. 
Yo quería sacar esa máquina a través, si quieres, de una forma más sofisticada de jugar, más metódica.

viernes, 16 de enero de 2015

Albert Cañigueral: “Los niños pueden ser instigadores de un consumo más responsable en casa”

Fuente: Tiching
Fecha de publicación: 02-01-2015

Ramon Flecha |Tiching
Así era...
Albert Cañigueral  
Promotor de economía colaborativa, editor de consumocolaborativo.com y autor de “Vivir mejor con menos”  
Cuando era pequeño Albert detestaba compartir su bicicleta, era su bien más preciado y tuvo un buen disgusto cuando se estropeó y se quedó sin ella. Ahora es usuario habitual del servicio de bicis públicas de Barcelona y no lo cambiaría por nada.  

¿Cómo crees que se aborda el consumismo desde el prisma educativo?
Ahora que estamos en Navidad, semanas de máximo consumismo, han aparecido, entre muchos otros dos spots publicitarios que creo que deberían hacernos reflexionar. Uno de ellos es de una tienda de juguetes cuya campaña lleva por lema “Más, más y más”. Los niños esperan la llegada del catálogo de juguetes para señalar todo aquello que quieren. El otro es de una conocida tienda de muebles y objetos para el hogar cuya campaña titula “La otra carta”. En ella los niños reflejan lo que de verdad desean de sus padres, que suele ser tiempo y atención. Creo que son dos ejemplos claros de lo que se debe hacer y lo que no, y que además deberían hacernos reflexionar.

¿Qué mensaje destacarías de estas dos campañas?

Debemos darnos cuenta que todo lo que regalamos es un sustitutivo de la atención que no estamos dando a los niños.

¿Los niños están demasiado expuestos a la publicidad?

Si, lo estamos todos. Desde la segunda guerra mundial la economía se ha basado en la producción y se ha impuesto un capitalismo exagerado. La venta de objetos y servicios ha jugado un rol crucial, tanto en niños como en adultos. Hay diversos documentales sobre neurociencia que explican muy bien nuestros impulsos consumistas y como el marketing y la publicidad operan a través de ellos.

¿Hay manera de resistirse?

Yo tuve tiempo de reflexionar sobre nuestra sociedad cuando me fui a vivir a Taiwán. Allí me inmunicé a la publicidad sencillamente porque no la entendía. Recibía los mismos impactos que los demás pero no los procesaba porque no llegaba a comprender la totalidad del mensaje. Ahora vivo sin tele y limito mucho mi exposición a los medios de una forma consciente. Pero desde luego, no estamos educados para esto. Hay algunas ciudades que se han planteado iniciativas como eliminar toda la publicidad de la calles y los espacios públicos. ¿Os imagináis vuestra ciudad libre de inputs publicitarios?

¿Las familias y las escuelas pueden hacer algo para fomentar un consumo más responsable?

Si por supuesto, hay margen. Pero no se trata tanto de educar a los niños y niñas sino de rodearlos de ejemplos estimulantes y responsables. Es algo que los niños tienen que vivir para interiorizarlo no vale con explicarles qué se debe comprar y que no. Igual que con el reciclaje y con la reutilización de materiales se ha hecho un trabajo fenomenal que ha conseguido que los propios niños sean promotores e instigadores de este hábito en su casa, deberíamos lograr lo mismo con el consumo. Empiezan a existir iniciativas muy interesantes al respecto, pero aún nos queda camino por recorrer.

¿Qué tipo de iniciativas?

Mira, en Barcelona, y me consta que en otras ciudades del estado ya se ha importado el modelo, existe SocialToy. Lo impulsan grupos de padres que se organizan para llevar una caja de juguetes a los parques y con ello es con lo que juegan sus hijos. De esta forma aprenden a compartir, a cuidar los juguetes, a respetar a los demás. No hace falta que cada niño lleve lo suyo, sencillamente comparten.

¿Percibes un cambio de chip, entonces?

Si en muchos ámbitos si. Las nuevas generaciones además están asumiendo estos cambios como naturales. Los jóvenes de hoy en día, por ejemplo, no entienden la música como un acto de posesión. Saben que existen plataformas a las que pueden acceder y desde ahí escuchar lo que les plazca como les plazca. La clave está en la accesibilidad a cosas y servicios. La tecnología nos está poniendo las cosas cada vez más fáciles y cada día aparecen nuevas plataformas y aplicaciones para consumir de una forma más eficiente sin obligarnos a adquirir aquello que queremos o necesitamos en un momento determinado.

¿La tecnología juega un papel importante?

Por supuesto, sin ellas no se estaría simplificando el acceso a las cosas como está sucediendo. Deberíamos poder acceder a productos y servicios bajo demanda de forma tan fácil como podemos acceder a la compra. Mira, yo soy muy aficionado al esquí, y tengo mi propio equipo para ir siempre que el tiempo me lo permite. Pero la mayoría de gente alquila los equipos porque para el uso que les daría no le sale rentable invertir en un equipo completo. Esta es la filosofía: comprar sólo aquello que tiene sentido poseer para cada uno.


Se trata de promover un consumo más eficaz.

Lo que debemos cuestionarnos es si debemos comprar todo aquello que necesitamos en un momento dado o si existen otras opciones para solventar la necesidad que tenemos. El ejemplo del taladro quizás es el más conocido. Cuando tenemos nuestro primer piso o cuando nos mudamos la gente se compra taladros para hacer 4 agujeros. Y luego aquel objeto queda abandonado en un armario durante años. O lo mismo con los coches. Nuestros vehículos están estacionados el 95% del tiempo. ¿De verdad necesitamos adquirir uno para asegurar nuestra movilidad? No se trata de no comprar nada, en absoluto. Se trata de reflexionar sobre el uso que le vamos a dar y si lo vamos a amortizar, y de tener claras otras posibilidades existentes, como el alquiler. Me gustaría poder ir a un centro comercial y tener la opción de comprar, comprar de segunda mano o alquilar.

¿Podemos educar en un modelo de consumo responsable?
Yo no diría tanto educar si no aprender. No se trata de obligar a nadie a modificar sus hábitos, sino a que descubra por sí mismo la cantidad de posibilidades que tiene al alcance y que compruebe por su propia experiencia las ventajas de este tipo de consumo.

Aconséjanos tres experiencias que consideres clave y que funcionen actualmente
La primera creo que sería Wallapop, una plataforma de compraventa de segunda mano donde los ciudadanos ponen a disposición de todo el mundo objetos que ya no utiliza por un módico precio. Es una herramienta sencilla de utilizar y está teniendo mucho éxito.
Otra que me parece especialmente interesante es Goteo, una plataforma de Crowfounding, que solo acepta financiar proyectos en los que toda la sociedad se vea beneficiada. En esta plataforma solo pueden buscar recursos aquellas propuestas que reviertan en el bien común y el producto final debe ser de acceso libre para todos. Acaban de recibir el premio a la mejor ONG cívica de Europa.

¿Y por último?Pues me parece muy eficaz La Colmena que dice sí. Es una plataforma de compra cooperativa de proximidad de productos alimentarios, de detergentes, etc. Existen muchos grupos de consumidores ya en nuestras calles pero a través de esta plataforma se dota de una tecnificación superior a todo el proceso, una forma de organizarse diferente.

Si tuvieras que hacer ahora mismo un regalo a un ser estimado, ¿Qué le regalarías?Yo ahora mismo lo que más valoro es el tiempo de calidad, porque es lo más me escasea. Poder disfrutar de la compañía de las personas sin tener que ir corriendo siempre a todos lados, creo que para mí es el bien más preciado ahora mismo, ¡aunque suene un poco cursi!

miércoles, 14 de enero de 2015

La educación exige emociones

Por: Borja Vilaseca
Fuente: El país
Fecha de publicación: 14-12-14

    ILUSTRACIÓN DE ANNA PARINI
  • El fenómeno es imparable. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas.
  • ¿Estamos educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no existe? El sistema pedagógico parece haberse estancado en la era industrial en la que fue diseñado. La consigna respecto al colegio ha venido insistiendo en que hay que “estudiar mucho”, “sacar buenas notas” y, posteriormente, “obtener un título universitario”. Y eso es lo que muchos han procurado hacer. Se creyó que, una vez finalizada la etapa de estudiantes, habría un “empleo fijo” con un “salario estable”.
Pero dado que la realidad laboral ha cambiado, estas consignas académicas han dejado de ser válidas. De hecho, se han convertido en un obstáculo que limita las posibilidades profesionales. Y es que las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que iban a desempeñar en las fábricas. Tal como apunta el experto mundial en educación Ken Robinson, “los centros de enseñanza secundaria contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la producción en serie impulsadas por Frederick Taylor y Henry Ford”.
Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.


La voz de los adolescentes

“Desde muy pequeño tuve que interrumpir mi educación para empezar a ir a la escuela”
Gabriel García Márquez
Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según Robinson, “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el 
proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los chavales descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.
En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

La base pedagógica de esta educación en auge está inspirada en el trabajo de grandes visionarios del siglo XX como Rudolf Steiner, María Montessori u Ovide Decroly. Todos ellos comparten la visión de que el ser humano nace con un potencial por desarrollar. Y que la función principal del educador es acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje, evolución y madurez emocional. En esta misma línea se sitúan los programas de la educación lenta, libre y viva que están consolidándose como propuestas pedagógicas alternativas dentro del sistema. Eso sí, el gran referente del siglo XXI sigue siendo la escuela pública de Finlandia, país que lidera el ranking elaborado por el informe PISA.

¿Para qué sirve?
“Educar no consiste en llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente”
Lao Tsé

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. 
Entre estos destacan:
Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.

Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.

Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.


Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.

Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.

Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.

Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.
En vez de seguir condicionando y limitando la mente de las nuevas generaciones, algún día –a lo largo de esta era– los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. 
El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación

viernes, 9 de enero de 2015

La educación en 2030: una escuela menos relevante y un aprendizaje más individual

Por: Daniel Sánchez Caballero
Fuente: El diario
Fecha de publciación: 29-11-2014


  • Expertos dibujan cómo será la escuela del futuro en el año 2030
  • "El sistema educativo está agotado, aburre a los alumnos, por eso hay tanto fracaso", opinan los especialistas
  • Los centros dejarán de ser la única fuente de conocimiento, que pasará principalmente por los contenidos online, según una encuesta entre autoridades de la materia
  • Los profesores pasarán de ser transmisores del conocimiento a ejercer de guías de los alumnos
  • La educación de 2030 en 10 claves / Infografía: Belén Picazo


Los colegios e institutos tienen ordenadores, pizarras digitales, wifi. Los profesores tienen blogs o páginas web en las que cuelgan apuntes, ejercicios o información general e interactúan con sus alumnos. Algunos centros hasta tienen apps para pasar lista y comunicar a los padres ausencias injustificadas de sus hijos. Pero si se rasca un poco la escuela sigue teniendo una estructura básicamente decimonónica, anclada en tiempos pasados. No se ha acabado de modernizar en su conjunto más allá de introducir elementos modernos.

Pero la tecnología avanza cada vez más rápido y todo acaba llegando. Así lo creen al menos expertos de todo el mundo, que vaticinan grandes cambios desde ya mismo —algunos más visibles, otros menos— que configurarán una nueva escuela para el año 2030. Una escuela que perderá su papel preponderante como principal fuente de conocimiento frente a internet, donde las tradicionales clases magistrales desaparecerán, el profesor cambiará su rol —de impartir conocimientos a ejercer de guía de los alumnos—, el curriculum será más individualizado para cada estudiante y los conocimientos académicos perderán peso en favor de las habilidades personales y las competencias.

Esta es la escuela que imagina para dentro de 15 años la organización WISE(Cumbre Mundial por la Innovación en Educación, en sus siglas en inglés, creada en 2009 por la Fundación Qatar), según el resultado de una encuesta llevada a cabo entre 645 de sus miembros, expertos en educación entre los que destacan nombres como el lingüista Noam Chomsky o el profesor Sugata Mitra o ex políticos de primer nivel.

De escuelas, métodos y docentes

Quizá uno de los cambios de futuro más importantes que se avecinan en la escuela es el que sufrirán los centros. El 93% de los encuestados por WISE sostiene que los colegios evolucionarán hacia métodos más innovadores. La tradicional clase en la que un maestro se sitúa frente a sus alumnos y les "suelta un rollo" ya no sirve. Más aún, como sostiene Elena Martín, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación, "las clases organizadas en filas y columnas deberían ser inadmisibles".

Antonio Moreno, catedrático de Didáctica y Ciencias Experimentales de la Universidad Complutense de Madrid, cree que "el sistema educativo está agotado, no da más de sí. La escuela tradicional es un aburrimiento, por eso hay tanto fracaso". Muchos comparten análisis. "Los alumnos hace diez años escuchaban, ahora ya no", explica Manuel Jesús Fernández, director del instituto Virgen del Castillo de Lebrija (Sevilla). Motivo por el que decidió implantar el aprendizaje por proyectos y le está funcionando. Se ha vuelto a ganar a sus alumnos.

John Mahaffie, uno de los principales estudiosos de la educación del futuro y miembro de WISE, añade que "la gente suele pensar que para innovar hay que gastar dinero y dar a cada estudiante una tablet o notebook, pero hay enfoques no tecnológicos mucho más interesantes. Por ejemplo, cambiar la rigidez del sistema actual de clasificar a los niños por su edad".

El propio papel de las escuelas se intuye como otro de los grandes campos de discusión y cambio en un futuro. Algo menos de la mitad (un 43%) de los 645 expertos de WISE considera que los contenidos online pasarán a ser la primera fuente de conocimiento frente a la escuela física o el entorno social y personal del alumno. Nuria Miró, directora del colegio Montserrat de Barcelona y miembro de WISE, coincide en que "se discute mucho sobre si la escuela debe pervivir como el lugar de aprendizaje. Yo no creo que vaya a desaparecer, será un ámbito más", opina. Miró entiende la escuela como "un catalizador de los intereses de los alumnos, los intereses sociales, de lo que pasa en el barrio, etc. para que todo sea una comunidad de aprendizaje".

En esta línea se manifiesta también Moreno. "A la escuela hay que descargarla de tanta responsabilidad. Yo hablo de municipio o el barrio escolarizado, transferir a estos entornos competencias del ámbito extraescolar", explica. Según este experto, "dar más participación a las familias, a las instituciones locales, dará más sentido social a la escuela, que es lo que debe tener".

El rol de los profesores es otro de los cambios que verán las escuelas, según WISE. Los expertos de esta organización apuestan mayoritariamente (73%) por un docente que pasará a ejercer de mentor o guía de un alumno que construirá su conocimiento a partir de diferentes fuentes y no como transmisor casi único del conocimiento como sucede hasta ahora (19%).

Moreno, profesor de futuros profesores, coincide: "El maestro es una persona que colabora en este proceso, en que la formación vaya dirigida en este sentido. Administrando también los saberes, a ser un orientador además de un promotor de saberes. De técnicas de estudio, etc. para que aprendan a manejar la información", asegura. Sin embargo, José Antonio Martínez, presidente de honor de la Federación de Asociaciones de Directivos de Instituto Fedadi, matiza que "se podrá cambiar la metodología, meter ordenadores, etc. pero al final siempre hay un momento de transmisión". Para este ex director de instituto, a los maestros siempre les quedará la labor de "inculcar el sophos, el amor a la sabiduría, a saber algo".

Conocimiento y financiación
El informe de WISE también se refiere a los currículos y las características de los alumnos. Los expertos de la organización opinan que las habilidades personales como la capacidad de conectar y empatizar con los demás o tomar decisiones, junto al saber hacer frente al saber a secas —las competencias— ganarán peso en la educación en detrimento de los conocimientos académicos que se valoran ahora. El saber hacer frente al saber tradicional.

Moreno pone un ejemplo muy básico. "Los alumnos ya no escriben, lo hacen en el ordenador. Emperrarse mucho en la escritura y la ortografía tiene los años contados, lo mismo que el cálculo. ¿Por qué ir contra la calculadora?", empieza. "Otra cosa es la comprensión lectora, esto es diferente. Hay que saber leer y entender. Y escribir en el sentido de utilizar el pensamiento para expresar algo, saber discutir, argumentar", sostiene.

También opinan los expertos que los curriculum tenderán a la individualización, a adaptarse a los perfiles de cada estudiante. Esta tendencia ya se da en algunos centros. Miró, directora del Montserrat, explica que en su centro basaron todo el cambio en este concepto. "Buscamos formas para atender a cada alumno, hacer un aprendizaje más personal", explica. "Creemos en las inteligencias múltiples y en que cada alumno en inteligente en algo", añade. De esta manera, introdujeron nuevos temas como la emprendeduría social, "el ajedrez, la robótica, el huerto escolar... Trabajamos todas las inteligencias, no sólo las matemáticas o la lengua como se venía haciendo". Han conseguido que el centro se considere de referencia en innovación educativa.

Por último, siete de cada diez expertos de WISE opinan que la financiación de la educación dejará de ser cosa fundamental de los Estados para pasar a las familias o incluso las empresas. Respecto a las compañías, la encuesta también prevé que vayan adquiriendo paulatinamente un rol importante en la certificación de los conocimientos o habilidades, igualando en importancia a los títulos académicos que expiden las organizaciones educativas como las universidades.

Los cambios que ya están aquí
Sin necesidad de echar la vista tan hacia delante como 2030 también se vislumbran otros cambios en los centros educativos, quizá más palpables, con un horizonte temporal de entre un año y cinco, según la edición anual del informe Horizon Report del instituto NMC de Austin (Texas, EE UU), que aglutina a cientos de universidades, museos y centros de investigación.

A corto plazo —un año— los centros educativos verán introducirse cambios metodológicos como el aula invertida (flipped classroom). Con este método, una realidad ya en algunos centros españoles, los alumnos hacen el trabajo de obtención de información en su casa para luego utilizar la hora de clase en ponerlo en común o plantear dudas al profesor, de manera que se aprovecha mejor el tiempo en el aula con los docentes. Otro de los cambios más próximos es la introducción del llamado Learning Analytics en la educación. Esto es, la utilización del big data (cantidades masivas de datos de cuyo análisis se extrae información y conclusiones) para por ejemplo detectar las decisiones tomadas en diferentes sectores educativos que, cruzadas con el rendimiento de los estudiantes, puedan traducirse en proporcionar aprendizajes personalizados o identificar problemas: qué funciona y qué no.

A dos o tres años vista NMC apuesta por la impresión 3D y los videojuegos y la llamada gamification. El uso de impresoras 3D en el sector educativo estará reducido por su coste, pero las ventajas son evidentes: poder reproducir y estudiar en clase elementos que de otra manera serían inaccesibles para los alumnos. O plasmar físicamente el resultado de un proyecto. Respecto a los videojuegos, Horizon Report justifica que "la cultura del videojuego ha crecido hasta llegar a una porción sustancial de la población. Jugar ha dejado de ser meramente recreacional". En este sentido, la gamification se presenta como la introducción de "elementos, mecánicas y contextos de los videojuegos en situaciones ajenas a ellos". Y a los videojuegos se les reconoce que fomentan la implicación en el pensamiento crítico, en la resolución creativa de problemas y en el trabajo en equipo, habilidades todas ellas que los educadores defienden como básicas.

Por último, en un horizonte temporal de cuatro o cinco años aparecen elQuantified Self. A partir de esta "automedición" o monitorización de datos con tecnologías portátiles (como ya hacen los móviles o está a punto de hacer la ropa inteligente, los wearebles), NMC asegura que "resulta fácil imaginar" que la combinación de la información obtenida del learning analytics con estos datos personalizados "podría revelar cómo las modificaciones del contexto mejoran los resultados del aprendizaje".

"Relegar la educación artística tiene un objetivo político: crear ciegos-videntes"

Por: Sofía Pérez Mendoza
Fuente: El diario

Fecha de publicación: 07-12-2014
  • María Acaso, profesora de Educación Artística en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, reedita su libro La educación artística no son manualidades, publicado en 2009
  • "Es un verdadero drama que con la LOMCE esta asignatura deje de ser obligatoria en Primaria"
  • "Se busca que la población desee televisiones de plasma, ir de compras, hacerse la depilación láser… No que aprenda a leer las imágenes, los mensajes que esconden"

María Acaso, profesora titular de Educación Artística en la Facultad de Bellas Artes de la UCM.

Una clase de educación artística no es un taller de manualidades. María Acaso lleva años remando en contra del discurso oficial. El que concibe, apoyado por las leyes, las enseñanzas del arte como disciplinas prescindibles, complementarias, marías. Lo hace desde las aulas de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, donde también dirige la línea de investigación sobre Educación en Museos de Artes Visuales.

Su segundo libro lleva por título La educación artística no son manualidades (Editorial Catarata). Fue publicado en 2009, aunque sus páginas tienen en 2014 y con la LOMCE ya en marcha más vigencia que nunca. El arrinconamiento de la educación plástica, convertida en optativa en Primaria, responde para Acaso a "un objetivo político".

En el libro rechaza la asociación entre educación artística y manualidades, ¿cree que esa relación es automática?
En muchos casos, sí, porque forma parte del imaginario colectivo que se ha creado en torno a esta disciplina, profundamente infantilizada. La educación artística no son niños pintando ni murales el día de la primavera. No hay que olvidar que se puede trabajar en muchos formatos y para cualquier edad, dentro y fuera de las aulas, porque es un vehículo de conocimiento. Y no solo de expresión. El análisis y la producción de productos y expresiones artísticas son actividades relacionadas con la producción de conocimiento crítico.

En ese imaginario del que habla parece que la artística se concibe como la asignatura maría, la tontería que da el profe bohemio.
Exacto. Y es una paradoja que en un mundo hipervisual nadie tenga la preocupación de desarrollar el pensamiento crítico visual. El resultado es que los chicos y chicas están indefensos ante las imágenes. Nos las tragamos, pero no llegamos a los mensajes que esconden. Somos algo así como ciegos-videntes. Y esa es la idea del terrorismo visual. Para combatirlo, hay que trabajar ese pensamiento crítico visual, que no es innato. No es una competencia con la que nacemos, de manera que, si queremos que sea un hábito, hay que incluirlo en el currículum, además de demandar el análisis como un proceso inherente a la educación artística.

Con la LOMCE, ¿queda aún más arrinconada la educación artística?
Me parece un verdadero drama que en Primaria la asignatura se convierta en optativa. La creatividad y la autonomía se cortan. Es absurdo porque están despojando a niños muy pequeños de utilizar una vía para comunicarse cuando no saben escribir. En secundaria, las horas se han ido restringiendo y es la maría de las marías.

¿Cómo explica esta marginación?
Como decía, es un contrasentido que no se enseñe a mirar en un mundo colmado de mensajes visuales, pero también es el resultado de un objetivo político. Lo que se busca es que la población desee televisiones de plasma, ir de compras, hacerse la depilación láser… No interesa que la gente aprenda a leer las imágenes. Es preferible que se mantengan en el plano inconsciente y no den el salto al consciente.

Por otra parte, es muy claro que lo que busca el PP es que España salga bien representada en PISA, y este objetivo lo está persiguiendo de un modo muy simplista y absurdo. Es, en definitiva, cambiar la ley para aprobar PISA, no para que los estudiantes sean competitivos en sí mismos. El trabajo en equipo, la autonomía o la creatividad son habilidades y herramientas necesarias para el desarrollo de cualquier trabajo en el futuro.

Tenemos que lograr que las asignaturas tomen más relevancia desde la misma legislación y, en términos más amplios, resignfiicar la educación artística en todos los contextos sociales: en los museos, en las instituciones culturales, en el ámbito de la salud... Esto es un reto que sale de las aulas pero que es igualmente importante.

¿El enfoque de la asignatura en el aula es el adecuado?
En la mayor parte de las ocasiones, no. Se está entendiendo la plástica como un servicio. Es una asignatura maría que, además, casi siempre da una mujer. De modo que también es una cuestión de género. El centro no puede utilizar las horas de plástica para que los chicos y chicas creen objetos en momentos concretos y así presten un servicio, o bien al cole o bien a las familias. No se trata de embellecer, de que sea una sirviente visual, sino de pensar, generar conocimiento. Y así hacer ver a los estudiantes que las artes visuales pueden cambiar el mundo. No solo sirven para adornarlo.

Es fundamental eliminar la idea de que la educación artística es solo crear objetivos bellos. También tiene que ver con producir objetos incómodos o transformadores. La belleza puede venir por el significado.

¿La responsabilidad de cambiar esto es de los profesores?
La clave está en la formación. Que la formación del profesorado sea ineficaz es también una cuestión política. Para empezar, no hay especialidad de magisterio en enseñanzas artísticas. Los estudiantes que serán futuros maestros no tienen más que tres asignaturas raquíticas que emplean para hacer manualidades. En secundaria, el panorama no es mucho mejor. Los docentes que quieren especializarse hacen un máster que tienen monopolizado las facultades de magisterio. A lo mejor y si hay suerte se dan tres materias en Bellas Artes.

Pero también hay docentes que se están moviendo mucho con proyectos innovadores.

Por eso mismo hay que transmitir una sensación de esperanza, porque muchos profes están innovando. Y no solo dentro de las facultades. De hecho, la universidad está perdiendo fuerza en innovación educativa. Los procesos más nuevos están saliendo fuera de ellas. Solo hay que ver el Proyecto LOVA, impulsado por el Teatro Real, otros por museos, por estudios de diseño…

Uno de estos proyectos, Levadura, tiene su sello, ¿cómo lo describiría?
El proyecto Levadura se ha empezado a hacer con dos coles públicos de Madrid y apuesta por la calidad sobre la cantidad. Durante un mes un artista contemporáneo trabaja con niños y niñas en la creación de una obra de arte. Se trata de transmitir a los alumnos y alumnas que el arte es un proceso muy complejo, que requiere tiempo, mucho más allá de una clase de 45 minutos.

Es importante incidir en ese proceso. Cuando enseñas a hacer un ratón con un envase de yogur en una hora, estás transmitiendo implícitamente a tus estudiantes que el arte se hace en una hora. De ahí que cuando un chico o chica va a un museo a ver arte contemporáneo no es raro que diga: "esto lo hago yo".

En ese proceso creativo, ¿qué papel juegan artista y estudiantes?
Este es un claro ejemplo de mi propuesta personal por la 'arteducación'. Un concepto que surge de la suma de arte y educación como algo híbrido donde los límites entre arte y pedagogía son muy difusos. Y todo ello en el contexto de comunidad de aprendizaje en todas las direcciones. El estudiante debe concebirse como un productor de conocimiento que está al mismo nivel que el docente. Una clase tiene que entenderse como una producción cultural en sí misma.

miércoles, 7 de enero de 2015

¿Porqué desprenderse del sistema escolar convencional?

Por: Ysomar Méndez
Fuente: Educa y crece
Fecha de publicación: 25-11-14



Leyendo a varias autoras como afrontar la desescolarización de los niños en España, me motiva a seguir buscando información y analizando un poco más detenidamente esta nueva forma de educar a nuestros hijos.

Me ha parecido interesante una reflexión que expresa Laura Mascaró en su blog, donde viene a decir que:
 En la escuela se pierde mucho tiempo. 

Se pierde tiempo porque se obliga a los niños a “aprender” en momentos en que la mayoría de ellos no tienen interés por lo que se les está intentando transmitir. 
Se pierde tiempo porque a cada materia se dedican sólo dos o tres horas semanales, cuando la mejor forma de aprender algo nuevo es dedicándose a ello intensivamente durante el tiempo que sea necesario. 
Fíjense que los adultos, viendo una serie televisiva a razón de un capítulo por semana, a menudo perdemos el hilo por los días que han pasado desde que vimos el último. 
Eso hablando de series que vemos porque queremos, porque nos gustan y nos interesen. Ahora imagine si todas las semanas, en vez de un capítulo de Breaking Bad, tuviera que ver una conferencia sobre un tema que no le interesa. 
Y que para entender cada conferencia tuviera que haber asimilado lo que se contó en la de la semana anterior. Recuerde que se trata de un tema que no le interesa, no de algo que usted ha elegido porque le interesa. Sólo porque una ley dijera que todas las personas de entre 25 y 50 años están obligadas a ver una conferencia semanal sobre ese tema y a pasar un examen sobre el contenido. 
Suena a abuso cuando hablamos de adultos y, sin embargo, nos parece normal, aceptable e incluso deseable cuando se trata de niños.
Después de leer estas líneas, realmente reflexionas y recuerdas que todas las personas aprendemos de formas diferente; si tomamos como ejemplo el fracaso escolar en algunos niños, este puede ser debido a que en el sistema educativo tradicional “quieren que todos sean iguales, piensen igual y sobre todo tiene que ser al mismo tiempo” sino es así “tu hijo es etiquetado”. Quizá la falta de dedicación individualizada sea la causa de esta problemática.
El homeschooling lo que viene a decir es, que se puede educar desde otra perspectiva, derribando los muros del convencionalismo. Que un niño puede aprender cuales son los animales marinos observándolos en una enciclopedia pero también haciendo una visita al aquarium de su ciudad. Implica que los padres tienen una mayor responsabilidad en la educación de sus hijos, tienen mayor influencia en su avance educativo. Hay ejemplos que indican que con el apoyo de los padres,los niños logran sus objetivos a base de constancia y esfuerzo.
Niños que se han convertido en ejemplos de aprendizaje autodidáctico a pesar de sus cortas edades. Como los  casos de Shubham Banerjee, un joven inventor que se hizo a si mismo una pregunta “¿Cómo leen los ciegos?” y a partir de allí comenzó su investigación para crear una impresora de braille low cost y que ahora la ha visto hacerse realidad gracias a la financiación de Intel.  Así como Shubham Banerjee, está Cesare Cacitti que logró construir una impresora 3D con la que imprimió un robot que se puede controlar desde cualquier parte del mundo a través del teléfono móvil.
Estos dos jovenes son pequeños ejemplos de que cuando los padres apoyan las ideas de sus hijos a pesar de que parezcan descabelladas para su edad, se consigue desarrollar el potencial que todo niño tiene, aunque con ritmos diferentes.
Todo madre y padre quiere lo mejor para sus hijos, quiere que sean felices y también que sean autónomos, parte de ayudarles a construir su vida emocional es apoyarles en sus ideas y sus necesidades. Aunque no está muy bien visto ser familia homeschooler/unschooler a mi modo de ver es una opción educativa bastante respetable y además positiva.
Los niños que se educan desde casa tienen como aula de clases el mundo entero, ya que las puertas están abiertas a dejar volar su imaginación, a descubrir de lo que son capaces a su propio ritmo y con el apoyo incondicional de sus padres.
Seguiré por unos cuantos días más investigando sobre esta modalidad educativa y les iré contando mis impresiones.

lunes, 5 de enero de 2015

La educación personalizada

Fuente: Extraído del libro "¡Crear o morir! de Andrés Oppenheimer

Gracias a la tecnología, pero muy especialmente al crecimiento de la educación en linea por Internet, las escuelas del futuro funcionará exactamente al revés que las actuales: en lugar de que los niños vayan a la escuela a estudiar y hagan sus tareas en casa -Con vídeos y programas interactivos de computación- y luego harán sus tareas en la escuela trabajando en equipo con sus compañeros y con el asesoramiento de sus maestros. O sea, los jóvenes harán en su casa lo que ahora hacen en la escuela, y en la escuela lo que ahora hacen en su casa.
 Las así llamadas flipped schools, o "escuelas al revés", ya están proliferando en Estados Unidos, tras el descubrimiento de que los niños aprenden mucho más si pueden estudiar solos mirando videos -que pueden detener y rebobinar cuando se topan con algo que no entienden- y realizando ejercicios prácticos en sus computadoras, y luego resolver en la escuela los problemas que quedaron pendientes, con la ayuda de sus profesores. 

 Las escuelas que funcionan "al revés" comenzaron a propagarse tras el boom de las clases gratuitas en lineas de Salman Kahn, un joven banquero que comenzó a colocar vídeos gratuitos con clases cortas de matemática y álgebra en YouTube para ayudar a su prima que tenia problemas en la escuela. Al poco tiempo se encontró con que millones de jóvenes en todo el mundo estaban mirando sus clases. Como me lo comentó Khan, se vi inundado de e-mails de jóvenes que le agradecían el haberlos ayudado a entender los problemas de matemáticas y álgebra que no lograban descifrar, y que decían que estaban aprendiendo más con sus videos que en clase. En 2008 Khan fundó su Khan Academy de videos gratuiros en línea, y en 2014 ya estaba ofreciendo videos gratuitos en 28 idiomas a unos 10 millones de estudiantes cada mes. Poco después aparecieron sitios parecidos con clases gratuitas en linea para estudiatnes universitarios, como Coursea y Udacity, que al igual que el Kahn Academy están revolucionando el sistema educativo mundial.
 "Casi todos, los expertos, es tan de acuerdo con al premisa de que la estrategia de invertir las clases funciona", señalaba The New York Times en un articulo de primera plana sobre las flipped .El peridico citaba a Justin Reich, un investigador de tecnologías educativas del Centro Beckman de la Universidad de Harvard, que in afirmaba que las "escuelas al revés" son "el único tema del que escribo en el que hay un amplio consenso a favor"


 En algunos estudios de casos concretos, como el de la escuela secundaria Clintondale de Detroit, una de las peores de su distrito, invertir los tiempos y las funciones de las aulas permitió reducir significativamente el número de estudiantes reprobados en apenas un año. Mientras que 30% de los estudiantes de la escuela terminaban el año reprobados antes del cambio, el porcentaje se redujo a 10% al año al invertirse la función de las aulas, y el número de jóvenes que entraron a la universidad tras graduarse de la escuela subió de 63 a 80 de acuerdo con el articulo.
 Pero según me confesó Khan en una entrevista, lo más importante de su academia no son los vídeos, sino las nuevas tecnologías que permiten personalizar al educación para adaptarla a las necesidades de cada niño. El Khan Academy ya ofrece, además de vídeos educativos, ejercicios prácticos para los estudiantes que permiten que cada uno avance a su propio ritmo. Gracias a un algoritmo que inventó Khan, parecido al que usa Netflisx para recomendar películas con base en las preferencias previas de cada persona las lecciones avanzan al ritmo de la velocidad de aprendizaje de cada estudiante. Y los maestro peuden ver en sus computadoras los avances de cada alumno, lo que les premite individualizar la educación para adecuala a lso ritmos y a las preferencias de cada estudiante.

 Todo esto hará que la educación -que no había cambiado prácticamente en nada desde que el rey de Prusia introdujo lo que hoy se llama el "modelo prusiano", en el siglo XVIII- cambie de manera radical. El modelo prusiano tenía el propósito de enseñar obligatoria y gratuitamente a todos los niños a leer y a escribir, y -aunque no lo decía de un modo tan explicito- crear una clase trabajadora dócil de gente que se acostumbrara desde muy joven a levantarse temprano, ir a trabajar y aceptar la autoridad de sus jefes. Desde entonces, casi nada ha cambiad: la mayoría de las escuelas sigue agrupando a niños de la misma edad en un aula, donde todos los alumnos están sentados mirando en dirección al maestro, en clases que empiezan y terminan con el sonido de un timbre. Y al terminar el día de clase, los niños se llevan a casa las tareas para el día siguiente. Hasta las vacaciones de verano, que fueron creadas cuando la sociedad era agraria para que los niños pudieran ayudar a sus padres en las granjas, siguen intactas como si el mundo no hubiera cambiado hacia sociedades urbanas.


 Pero según Khan y la mayoría de los futurólogos de la educación, eso se acabará pronto. La escuela del futuro no tendrá nada que ver con la actual, porque hay una aceptación cada vez mayor de que cada uno de nosotros tiene una forma distinta de aprender. Algunos estudiamos mejor en la mañana, otros en la noche. Algunos aprendemos más visualmente, y otros de manera más auditiva. Algunos preferimos estudiar en tramos de una hora seguida, y otros aprendemos más si podemos estudiar en tramos de 20 minutos. Las nuevas tecnologías educativas permitirán que cada uno de nosotros estudie a su propio ritmo, de la manera en que más nos guste. Y lo que antes llamábamos "ir a clase" para escuchar una disertación del maestro se convertirá en una sesión de tareas supervisadas en la que el maestro ayudará a los estudiantes a resolver los problemas que no hayan podido resolver en su casa.